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JESÚS MAESTRO
Y EL MAESTRO EN NUESTRA FORMACIÓN
SEGÚN EL P. ALBERIONE


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por José Bortolini ssp

 

Notas

1 «Esiste una pedagogia paolina? Gesù Maestro e il "Maestro di gruppo" secondo Don Alberione», en La formazione integrale. Corso di studi per formatori, Ariccia, sept. 1976, 28. (regrese al texto)

2 «Se ha preguntado: ¿Qué distinciones, poderes y límites hay entre el prefecto de disciplina y el Maestro de espíritu de los aspirantes en las casas paulinas? Se responde: ninguna distinción; hay una única persona que provee a todo: al espíritu y al mismo tiempo a la disciplina. Por tanto, un único cargo, o dos cargos fundidos en uno. Así es para todos los Institutos religiosos» (UPS I, 145). «Por tanto, excluida la variedad de opiniones, el Maestro o Prefecto sentirá toda la gravedad de su mansión ante Dios, ante la Congregación, ante los aspirantes; cuida simultáneamente la formación espiritual, intelectual, apostólica, humana y religiosa. Se considera como Jesús entre los Apóstoles, candidatos a la vida religiosa y al mismo tiempo a la vida apostólica» (Ib., 146s). El director espiritual es «el ángel visible que guía al alma en el camino de la perfección. A menudo se identifica con el confesor habitual. Tiene los menesteres del ángel con el pequeño Tobías: ilumina, defiende, guía hasta la casa paterna del cielo al alma dócil» (DF 210) (regrese al texto)

3 «El concepto pleno y comprensivo del Maestro en relación con todo hombre y con la humanidad entera para los fines de una elevación humana y sobrenatural está encarnado en Cristo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"... Esta conformación con Jesucristo —"ser conformes con la imagen de su Hijo"— comprende al hombre entero: la inteligencia, el sentimiento y la voluntad. Clemente de Alejandría, hablando de la educación, observa que el que va a la escuela de Platón aprende a ser filósofo y el que va a la escuela de Jesucristo tendrá una formación perfecta, según la imagen del Maestro divino, y llegará a vivir como el Dios-Hombre» (Comunico o que recebi do Senhor, Ediçôes Paulinas, Sâo Paulo 1976, 73-74). (regrese al texto)

4 «El Maestro de los grupos está entre los suyos como Jesús Maestro: alimenta su inteligencia con la palabra, vive y siente a todos juntos y a cada uno en los distintos casos, con ellos reza, por ellos celebra la misa, les da la comunión; guía, corrige; si puede, organiza los recreos y los juegos; tiene en cuenta a todos, especialmente en los tiempos más difíciles: después de cenar, al levantarse, en los servicios, las vacaciones, al acostarse; es su primer asistente, el amigo, el padre, la madre. El maestro representa el ojo de Dios como se describe en el salmo 138,1-12...» (UPS II, 101). «El Maestro es realmente un sacrificado, un servidor de los aspirantes, amigo y padre que vive continuamente con sus aspirantes. No muchos avisos, sino meditaciones fundamentales, y debe estar continuamente presente entre los aspirantes» (DD 65, citado por el P. Perino, o.c., 37). (regrese al texto)

5 «La disciplina de la casa... sea paterna, preventiva, paciente; evitando todo lo que sea astucia y severidad policial, sino vivir con los educandos, exhortarlos, corregirlos y sobre todo convencer su mente, reforzar su voluntad, rezar con ellos y hacerles rezar. Eduquemos para la Congregación conciencias que sientan la carga de los deberes de la casa y sepan llevarlos» (SP 1 de dic. 1938). «El Maestro de grupo, apenas ve cómo están sus jóvenes en clase, en el apostolado, en la capilla, en el catecismo, descubre si hay inclinación, docilidad, inteligencia, amor...» (Per una coscienza sociale, 53; citado por el P. Perino, o.c., 36). (regrese al texto)

6 «Los profesores deben informar siempre al maestro de los aspirantes, se le debe consultar sobre el trabajo que conviene dar a cada uno de ellos en el apostolado, se le debe escuchar y debe tener el mayor peso del juicio sobre ellos: cómo se encuentran de piedad, de estudio, de apostolado, de pobreza, de vocación, etc.» (VR, citado por el P. Perino, o.c., 37). (regrese al texto)

7 «Es un error reprimir al joven hasta el punto de que llegue a no manifestar sus pensamientos, que especialmente en la adolescencia y en la crisis pueden ser extraños. Por el contrario, ayudémosles a hablar, démosles explicaciones, apoyémosles, facilitemos sus confidencias y sus aperturas... Luego corríjanse las ideas, facilítenseles libros aptos, dense razones, úsese la mayor sabiduría y bondad» (SdM, cit. en Vad 170). (regrese al texto)

8 DD 65, citado por Perino, o.c., 38. (regrese al texto)

9 «El Maestro de espíritu debe poseer tres dotes principales: caridad paciente y benigna, ciencia sacerdotal y pedagógica, prudencia según el Maestro Divino» (CISP 752), y seguidamente desarrolla estas tres cualidades principales (p. 753). (regrese al texto)

10 O.c., citado por el P. Perino, o.c., 38. (regrese al texto)

11 Problemi psicologici e neuro-psichiatrici, citado por Perino, o.c., 39. (regrese al texto)

12 Perino, o.c., 39. (regrese al texto)

13 «Enseñar la meditación significa enseñar a pensar, y esto es fundamental. Desgraciadamente hoy se reflexiona mucho menos, es la enfermedad del tiempo. Con la reflexión nos hacemos conscientes y estamos seguros de nuestro pensamiento bajo el aspecto humano y teológico; forma la verdadera personalidad en Cristo» (FP, 61; citado por Perino, o.c., 44). (regrese al texto)

14 Cfr FP, 61. (regrese al texto)

15 Cfr notas 5 y 6. (regrese al texto)

16 «Nuestro método... no es método reservado; es el método, el que nuestro Señor enseñó con su vida misma. Nosotros debemos llevar al hombre entero a Dios. No podemos hacerle cristiano sólo en la oración y en las obras. Es necesario que el hombre viva de Jesucristo con todo su ser, pues Cristo es el único camino para ir al Padre. ¡Debemos hacer cristiano al hombre entero! Jesús se presentó como Camino, Verdad y Vida. Debemos honrarle, por tanto, como nuestro modelo, como el camino obligatorio para llegar a Dios... El método paulino es el método único...» (PrDM 81; Cfr Ib., 39). (regrese al texto)

17 Med. alle FSP, 1957 (citado en Catechesi Paolina, 103). (regrese al texto)

18 Cfr Catechesi Paolina, 279. (regrese al texto)

19 Cfr ib.; UPS II, 193. (regrese al texto)

20 Cfr también CISP 1161: «El intelecto nos fue dado para conocer las verdades y sobre todo a Dios y las cosas divinas. Dios es el verdadero sol de la mente, que nos ilumina con doble luz, la luz de la razón y la de la fe. En el estado presente no podemos llegar a la verdad total sin la ayuda de estas dos luces». (regrese al texto)

21 «Cristo aceptó el apelativo de Maestro que le dieron los hombres: "Decís bien". Pero ¿en qué dimensiones puso ese título? Además de enseñar una "doctrina", el título está relacionado con los siguientes valores: 1) humildad-servicio, es decir, la ejemplaridad, en el lavatorio de los pies: "Vosotros me llamáis Maestro... Os he dado ejemplo, para que como he hecho yo así hagáis también vosotros"; 2) amor: "En esto reconocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis los unos a los otros"; por tanto, la caridad es el elemento específico de su magisterio; 3) la salvación, la relación con Dios: "Rabí, sabemos que enseñas como Maestro el camino de Dios"; 4) El apostolado: "Traedlos a mí"» (G. Roatta, Jesus Mestre Caminho Verdade e Vida, EP, São Paulo, 1976, 178-179). (regrese al texto)

22 «Jesús formó a sus apóstoles comunicándoles una doctrina celestial, interponiendo el ejemplo de una vida santa y orando incesantemente por ellos. La conducta y el modo de comportarse Jesús deben ser la conducta y el modo de comportarse de todos los maestros. Lo mismo que él, también ellos deben atender a su trabajo de formación inculcando las verdades que sean una orientación segura en la vida de los jóvenes, confirmando el valor de su enseñanza con una conducta ejemplar y una oración constante» (CISP 778). (regrese al texto)

23 «Unus est Magister vester, Christus. Es uno porque es al mismo tiempo Camino, Verdad y Vida; la formación será completa cuando se reproduzca la imagen y los elementos que constituyen a Jesucristo, de tal modo que se pueda decir "el paulino es un segundo maestro"» (UPS III, 190). Cfr también nota 17: «Al aprender y al enseñar las diversas materias hay que hacer de tal modo que los estudios estén siempre ordenados y se hagan de tal manera que Jesucristo, nuestro Divino Maestro, que es Camino, Verdad y Vida, sea conocido más íntimamente por nosotros y Cristo se forme plenamente en la mente, en la voluntad y en el corazón; así nos convertiremos en maestros expertos de las almas, porque antes hemos sido humildes y diligentes discípulos de Cristo» (AD 98). (regrese al texto)

24 «Se necesita una formación de verdadero y claro color y tenor paulino: por estudio, espíritu, apostolado, educación, pobreza, etc. Evitar por tanto una formación sin color: que sirva tanto para formar al simple cristiano como al cura secular o a cualquier religioso. Apenas entra el joven en casa, que sienta enseguida al hablar, en los sermones, en las clases, en las disposiciones de horario, estudio, etc., que aquí únicamente se trabaja para formar al paulino; si encuentra conveniente esa vida continuará, y de lo contrario volverá a su familia y buscará el camino que Dios le ha asignado. Tendremos personas más preparadas, más contentas, más santas» (CISP 749). (regrese al texto)

25 «El responsable directo de la formación, en dependencia y en colaboración con el superior, es el Maestro de grupo. Como el Maestro Divino con los apóstoles, está a gusto con los alumnos, alimentándolos con la palabra, escuchando, rezando con ellos, guiando y corrigiendo con delicadeza paterna, siempre disponible para el coloquio personal» (UPS II, 101; citado en Doc. Cap. n. 537). (regrese al texto)

26 El formador es alguien que acoge, acompaña, respeta y colabora en el proceso de crecimiento vocacional; mediador entre Dios y el formando; capaz de crear las condiciones para el discernimiento vocacional, hacia un sí generoso o hacia la elección de otro estado de vida; tiene en cuenta las diversas exigencias que se presentan en el acompañamiento personalizado; no educa sólo con las palabras, sino especialmente con su vida (cfr RF 112-118; UPS II, 88-100). (regrese al texto)

27 «Los educadores deben estar dotados de un gran equilibrio humano, ser plenamente dueños de sí mismos y de su afectividad, capaces de comprender y de amar a los jóvenes, abiertos a la colaboración con los demás miembros de la comunidad. El educador paulino debe destacar por sus dotes religiosas y sacerdotales, preparación adecuada a su misión delicadísimo, doctrina sólida y conveniente experiencia pastoral y apostólica, especial formación espiritual y pedagógica. Es necesario, por tanto, que se provea a una preparación atenta de los Maestros de grupo (cfr PC 18d), de clase y de apostolado, que deben ser elegidos entre los mejores (cfr OT 5a)» (Doc. Cap. n. 541). (regrese al texto)

28 El P. Alberione decía en la reunión sobre la formación en 1961: «Se necesita una preparación específica y adecuada de los maestros, tanto en la parte espiritual como en la parte intelectual, celo y amor por sus aspirantes. Con frecuencia tal vez es inadecuada» (citado por Perino, o.c., 39). «La formación de los formadores es uno de los factores principales de una formación bien lograda. Además de las cualidades humanas y religiosas, el formador debe haber asimilado el pensamiento y la obra del fundador, los sucesivos desarrollos promovidos por los Capítulos Generales y las directrices actuales de la Congregación, tener una formación en las disciplinas de la comunicación social, en las disciplinas pedagógicas, y una sólida experiencia o dedicación en las actividades apostólicas» (Formación paulina para la misión, 26).(regrese al texto)

29 «El Maestro de grupo es el responsable directo de la formación de los jóvenes en colaboración con el superior» (CD 98.4). «El consejero espiritual y el confesor, en armonía con los demás educadores, tienen la tarea de acompañar, apoyar, verificar la acción de Dios en los jóvenes y orientarles al crecimiento humano y cristiano en la perspectiva de su vocación» (Ib., 98.5). «La obra formativa... no depende sólo de los cuidados de los formadores, sino que necesita del concurso de la comunidad, de los paulinos comprometidos en las actividades apostólicas, de la premura del Gobierno de Circunscripción, de la complementariedad con la Familia Paulina, con otras instituciones religiosas y con la inserción en la sociedad y en la iglesia locales. Es un criterio formativo esencial orientar la preparación del paulino a la vida concreta que deberá vivir mañana» (Formación paulina para la misión, 26). (regrese al texto)

30 «Para guiar se necesita: querer, saber y buen criterio, y luego quedarse un poco detrás. Descubrir el estado del alma y la acción del Espíritu Santo para seguirla» (ESM, citado en Vad 167). «El educador debe resultar inútil poco a poco: en cuanto al gobierno de sí mismo, el religioso tiene como guía a la conciencia. En cambio, mientras necesite el ojo del superior para regularse, no estará formado. Es preciso que la conciencia le haga ver el ojo siempre vigilante de Dios» (UPS I, 252). (regrese al texto)

31 Estas consideraciones están basadas en Diferentes modelos formativos, de José C. R. García Paredes, cmf, y Gonzalo Fernández Sanz, cmf, Instituto Teológico de la Vida Consagrada, Encuentro de formadores y formadoras, Madrid, sin año. (regrese al texto)

32 Cfr notas 4, 5, 9 y 13. (regrese al texto)

33 Cfr Ib. (regrese al texto)

 

 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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