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EL MAESTRO-PASTOR:
LA HERENCIA DEL P. ALBERIONE A LAS PASTORCITAS


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Elena Bosetti hjbp

 

4. JUNTO A LOS PASTORES DE LA IGLESIA

Me refiero brevemente a otro aspecto de la enseñanza del Fundador: el reconocimiento y el servicio de Cristo en los Pastores de la Iglesia.(37) Las Pastorcitas están llamadas a honrar a Jesucristo, Pastor eterno, «viviente en la persona del Papa, de los obispos, de los sacerdote.(38) Por eso honran a Pedro además de a Pablo. Si a primera vista la devoción al apóstol Pedro es una ulterior marca diferencial de las Pastorcitas, bien mirada la cosa tal devoción expresa una característica de toda la Familia Paulina: la generosa fidelidad a la Iglesia.(39) «Quien está con el Papa está con Jesucristo», declara sin ambages el P. Alberione.(40)

«Hemos de considerar —afirma— a los santos apóstoles Pedro y Pablo, rezarles e imitarles porque fueron sumos pastores en la Iglesia y porque tuvieron gran amor a Jesús y a las almas. Un sumo amor a Jesús y a las almas es lo que "hace" a la Pastorcita».(41) (regrese al sumario)

4.1. Ministerio pastoral femenino

«La buena Pastorcita —insiste el P. Alberione— verá siempre e el sacerdote a Jesucristo Buen Pastor».(42) No se trata sólo de devoción al sacerdocio;(43) hay también la idea de un ministerio pastoral femenino. En efecto, el P. Alberione indica la misión específica de las Pastorcitas con la exhortación que el apóstol Pedro dirige a los presbíteros: Cuidad del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo (1Pe 5,2).(44) Suena muy audaz y profética esta consigna, pues estamos ante un texto que en la tradición eclesial constituye una especie de "regla" para los ministros ordenados. Una regla que el P. Alberione, ya en diciembre de 1947, extiende a las Pastorcitas: «Apacentad y nutrid el rebaño de Dios (1Pe 5,2). Sí, siempre más y mejor».(45)

Como los apóstoles y pastores, explica en 1949, también «el primer cometido de la Pastorcita se funda en la palabra del Señor: "Id y predicad"».(46) «La Pastorcita toma la palabra de Jesús y a da al pueblo... El Señor ha llamado a la mujer a asociarse en el ministerio de la divina palabra. Predicad, predicad siempr.(47)

En un sugestivo comentario al evangelio del Buen Pastor, taraceado de numerosas glosas manuscritas, el P. Alberione delinea la vocación de las Pastorcitas en paralelo con la de los presbíteros, y concluye afirmando: «Las Pastoritas [en italiano: Pastorine, nombre que se usó en los primeros tiempos] cumplen con el sacerdote Pastor una única misión; tienen los mismos apremios, el mismo fin, los mismos medios». He aquí su identikit:

«Las Pastoritas son:

1. almas que han penetrado la doctrina de Jesús, han adquirido la caridad de Jesús, viven estrechadas a Jesús, son todas y sólo de Jesús;

2. luego se dividen en pequeños grupos, e establecen en una parroquia, donde consideran las almas como propias por adopción; a estas se sienten ligadas de por vida y en la muerte, por la eternidad, con la única aspiración de salvarlas a todas; y colaboran en el apostolado con el párroco en la instrucción y custodia, en destruir el mal y en introducir el bien, en el convertir y en el santificar, en llevarlas a la vida cristiana y a una buena muerte...

Serán las hermanas, las madres, las maestras, las catequistas, las consoladoras de todo dolor, un rayo de luz y de sol benéfico y continuo en la parroqui.(48) (regrese al sumario)

4.2. Más allá de los recintos eclesiales

Como toda la Familia Paulina, también las Pastorcitas están llamadas a confrontarse con el celo y la apertura del Apóstol Pablo, y en este orden se sienten empujadas a superar las cercas eclesiales. Los santos apóstoles, recuerda el P. Alberione el 29 de octubre 1938, «nunca se cansaron de evangelizar a los pueblos. ¡Oh la inmensa caridad de San Pablo!»(49)

En marzo de 1953 comentaba: «La población va continuamente aumentando; los hombres han llegado a ser dos mil quinientos millones. ¡Pensad cuántos millones no conocen a nuestro Dios! ¿No sentís un poco de celo por las almas? Hay personas que arden de amor por las almas. Las Pastorcitas debería tener el corazón del Buen Pastor: "Acercaos a mí todos los que estáis rendidos y abrumados, que yo os daré respiro" (Mt 11,28). Esta es la gracia que debemos obtener: el corazón de Jesús Buen Pastor».(50)

El P. Alberione lee el "venid todos a mí" en paralelo con otro imperativo: "haced discípulos de todas las naciones" (Mt 28,19), reproduciendo casi el movimiento cardíaco de sístole y diástole: la atracción a Cristo empuja a la misión, allende los recintos del redil, «alas ovejas dispersas, a las raíces de la sociedad, a los corazones y almas sedientos de verdad, de bien, de pa.(51) «Ensanchar el corazón como el de Cristo: Venid todos a mí. ¡Qué corazón tan ancho! Y un corazón así nos trae gran alegría, gran gozo. Pensad en hacer algo por todo.(52)

No puede olvidarse que también las Pastorcitas nacen de la pasión apostólica del Fundador, como respuesta a la deuda que él siente tener hacia la humanidad contemporánea: hacer a todos "la caridad de la verdad". El irresistible atractivo del maestro en la noche entre los dos siglos, aquella luz particular proveniente de la Hostia y la invitación Venid todos a mí (AD 15), atraviesan toda la existencia del P. Alberione, jamás satisfecho de las respuestas dadas ya, antes bien, lanzado siempre adelante, como el apóstol Pablo, sintiéndose deudor a todos de la verdad del Evangelio. «Sentía cada vez con mayor intensidad: "Id, predicad, enseñad, bautizad". Fue entonces cuando pensó fundar las colaboradoras de los Pastores, "las Hermanas Pastorcitas"» (AD 82). (regrese al sumario)

CONCLUSIÓN

Creo poder concluir diciendo que la enseñanza del P. Alberione a las Hermanas de Jesús Buen Pastor refleja las constantes del común patrimonio que denominamos "espiritualidad paulina": la novedad consiste esencialmente en la perspectiva pastoral dentro de la cual se sitúan los varios elementos. Pero justo esta marcada perspectiva pastoral debe hacernos pensar. ¿Por qué en la madurez de su vida introduce el P. Alberione en la Familia Paulina una Congregación "en honor de Jesús Buen Pastor"? ¿Pretende decir quizás que la referencia «al Divino Maestro, que compendia todas las devociones a Jesucristo» (AD 180) hay que entenderlo en la perspectiva del Pastor? En una Familia que honra a Jesús Maestro y, al mismo tiempo, se caracteriza por "el espíritu pastoral",(53) que aporta el ingreso de un grupo que "vive de Jesús Buen Pastor"?

Con toda probabilidad, en la mente y en el corazón del Fundador los títulos de Maestro y Pastor son más cercanos de cuanto a primera vista pueda parecer el uno ilumina al otro. A este propósito me parece que puede venir en ayuda Mt 11,28-30, que forma parte de la común herencia carismática, en cuanto ha marcado profundamente la experiencia espiritual del P. Alberione. En ese texto, el Maestro Divino invita a todos a su escuela, como hace la Sabiduría: "Venid a mí, aprended de mí".(54) Se observa, eso sí, que en el texto mateano ese Venid a mí, aprended de mí no es genérico: se dirige "a cuantos están rendidos y abrumados". Esto es como decir que Jesús Maestro tiene ojos y corazón de Pastor. Nutre enternecimiento por quienes se encuentran curvos bajo una carga demasiado pesada (¡es un "pastor compasivo"!) y promete descanso, más aún "paz", a quien acepta tomar sobre sí "su yugo".(55)

Hay empero cierto contraste: de un lado, este Maestro tiene compasión de todos los rendidos y abrumados; de otro, no hace rebajas: el "yugo" es necesario llevarlo. El consuelo está en que su "yugo" es presentado como "llevadero y ligero". ¿Por qué razón? ¿Porque está aliviado de los pesos de la interpretación farisaica? Sin duda. Pero más aún porque Jesús mismo quiere llevarlo con nosotros. Él es el Maestro que se hace "cónyuge" (cum iugo, con/bajo el mismo yugo). Única condición: que se tome en serio la invitación a aprender de él, sencillo y humilde de corazón. No es lícito, en efecto, poner bajo el mismo yugo animales de naturaleza diversa.(56) Dejando aparte la metáfora, es necesario frecuentar asiduamente nuestro Maestro para aprender a vivir como él, con el mismo corazón.

Propongo un icono tomado de Mc 6,34: "el Maestro con corazón de Pastor". Jesús se dirigía con sus apóstoles a un lugar solitario para descansar. Pero al desembarcar vio una gran multitud, y se conmovió (esplagjnisce).(57) Estaban en efecto "como ovejas sin pastor". Y enseguida "se puso a enseñarles muchas cosas" (erxato didáskein). He aquí el pathos del Maestro Divino para las multitudes de ayer y de hoy, víctimas de la ignorancia y del sinsentido. El Maestro de la Familia Paulina tiene el corazón del Pastor, más aún, sus entrañas maternas de compasión. (regrese al sumario)

Anexo: Homilía a los Maestros Católicos *

Parecería una contradicción que los Maestros Católicos hayan escogido para su celebración gremial el día en que la liturgia de la Iglesia honra, en cambio, a Jesús Buen Pastor. Pero es una contradicción aparente, no real; y los Maestros Católicos están bien persuadidos de ello.

En efecto, en el día de luz y oración por los Maestros, éstos han querido usar la misa en honor de Jesucristo Maestro.

El pensamiento está claro: Jesús es Maestro y Pastor, títulos diversos pero de igual contenido; palabras diversas, pero usadas para explicar un mismo concepto.

Es grande honor y compromiso ser Maestros, que tienen como jefe de fila y modelo al Maestro Divino Jesucristo.

* * *

Él ha dicho: "Yo soy el Buen Pastor". Y ha dicho: "Me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, pues lo soy".

Sabemos que el término maestro tiene un significado diverso del término enseñante.

El enseñante imparte la ciencia que ha aprendido; el maestro comunica la vida.

El enseñante habla a la inteligencia; el maestro habla conjuntamente a la mente, al sentimiento, a la voluntad.

El enseñante hace al hombre culto, al científico; el maestro forma el hombre recto, el cristiano, el ciudadano.

El enseñante mira al tiempo; el maestro mira al tiempo y también a la eternidad.

Al enseñante le basta ser competente en su materia de estudio. El maestro se preocupa por preceder con el ejemplo, por dar una formación moral, por comunicar una vida.

Tal es el Maestro Católico. Jesucristo enseña la más alta doctrina; Jesucristo traza el camino espiritual en el bautismo. Y todo lo resume en la autodefinición: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".

Así es como él prepara el nuevo hombre. Nuevo, porque forma un ser que se compone de tres elementos: cuerpo, alma, gracia. Nuevo, porque dotado de una mentalidad, sentimentalidad, voluntad cristianas. Es la máxima elevación: verdadero hijo y heredero de Dios.

* * *

En el pasaje evangélico de la misa en honor de Jesús Buen Pastor, las diversas expresiones son equivalentes. Jesús dice: "Yo soy el Buen Pastor"; y explica: primero; "el Buen Pastor conduce y guía a las ovejas, las llama por su nombre, las precede, y ellas le siguen". "Yo conozco a mis ovejas, ellas me conocen a mí, me siguen". (Es Camino).

"Quien pasa por mí se salvará... y hallará pastos". "Tengo otras ovejas que no pertenecen aún a mi aprisco; es necesario que yo las traiga; escucharán mi voz; y se hará un sólo rebaño con un solo pastor". (Es Verdad).

"He venido para que tengan vida, y la vida les rebose". "El buen pastor sacrifica su vida por las ovejas". "Yo les doy la vida eterna, no perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano". (Es Vida).

* * *

El Maestro Católico tiene, después de la dignidad del padre y la del sacerdote, la primera y más alta de las misiones. Los verdaderos maestros los recordamos con tierna y agradecida veneración. Ellos no han esculpido una estatua o pintado una tela, sino que han plasmado nuestra vida, han transfundido a sí mismos en nuestras almas; les evocamos; hablamos de ellos ante Dios, como sufragio, y ante los hombres para dar a conocer el bien de ellos recibido. (regrese al sumario)

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 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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