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EL MAESTRO Y SUS DISCÍPULAS:

UNA RELACIÓN VITAL


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Mª Regina Cesarato pddm

 

 

I. Pías Discípulas del Divino Maestro:
un
nombre por programa (1924-1929)

1. El Maestro Divino, Camino, Verdad y Vida

El P. Alberione, en los años de madurez, hablando de la fundación de las Pías Discípulas en 1924, atribuyó el origen a Jesús Maestro por expresa voluntad de Dios.(1)

Por diversos motivos, 1924 es un año particularmente significativo respecto a la devoción al Divino Maestro:

1) En el mes de enero, inmediatamente antes de la fundación de las Pías Discípulas del Divino Maestro, aparece ya como adquirido el acoplamiento explícito entre el título "Divino Maestro" y el trinomio juánico "Camino, Verdad y Vida".(2)

2) El mismo año se da la noticia solemne de la exposición del libro de los Evangelios junto al altar o al lado del Sagrario, además de en otros locales de la Casa.(3) El Fundador enseñaba a dar el mismo culto al Evangelio que a la Eucaristía: «El Divino Maestro, para adherir a sí todo el hombre, nos dio su enseñanza y a sí mismo: el Evangelio y la Eucaristía».(4) En este sentido, con la propia acentuación carismática, las Pías Discípulas del Divino Maestro, como se explicitará más adelante, representan en la Familia Paulina sobre todo al Divino Maestro que dice: "Yo soy la Vida".(5)

3) A los lectores del boletín UCBS se les informa acerca del "Mes del Divino Maestro"(6), explicándoles: «Lo celebramos en enero, un mes de meditaciones... sobre los ejemplos de Jesús, sus enseñanzas, y la gracia que nos da el Divino Maestro», quien «está en medio nuestro y desde la Hostia quiere iluminar», revelándose así justo como "el Maestro" en cuanto «es camino que guía, verdad que ilumina, vida que santific.(7)

4) La oración penitencial y de reparación encontró la formulación del ofertorio paulino, rezado en la comunidad,(8) para educarse a "sentir sed de almas como Jesús".(9)

El proprio Fundador, dada su gravísima enfermedad de 1923, está asociado como pequeña víctima a la pasión de Cristo. No se trata, pues, sólo de una fórmula recitada sino de la transmisión de una profunda experiencia espiritual de ensimismamiento con el Divino Maestro,(10) un auténtico itinerario de discipulado. (regrese al sumario)

2. Las discípulas habitan "al" Divino Maestro

En este clima impregnado de la presencia del Divino Maestro, bajo la mirada de María Santísima y en el espíritu del apóstol Pablo, el Fundador presentó a su joven comunidad la nueva familia: las Pías Discípulas del Divino Maestro, que, sin ellas saberlo, pasan a ser una propuesta profética de un itinerario completo de adhesión vital al Maestro Divino, honrado ya en la Casa y cuyo centro vital es él mismo.(11)

Leemos en las crónicas del tiempo: «Para las Pías Discípulas están adaptándose los locales de la casa al fondo del jardín [...]. La Casa recibió un nombre divino, pues se llama "Divino Maestro", y a quien desea saber dónde están las Pías Discípulas, se le responde: "están en el Divino Maestro"»,(12) casi significando la mutua inhabitación entre Maestro y discípulo expresada en el evangelio de Juan.(13)

Puesto que el don de Dios es siempre más grande de cuanto podamos comprender, la presencia de las Pías Discípulas del Divino Maestro, en 1924, representa un momento de maduración y enriquecimiento de la Casa en su relación con Jesucristo "el Maestro", pues queda explicitada vitalmente la realidad del discipulado.

El nombre dado por el Fundador al nuevo grupo contiene el término discípulas, y a la primera seleccionada, Úrsula Rivata, a quien se le confía la responsabilidad de la nueva familia, se le impone el nombre de Escolástica, es decir "discípula".(14)

La profunda experiencia del proprio P. Alberione, viviendo dócilmente el proyecto de Dios, ha sido una experiencia de discipulado. «Todo le sirvió de aprendizaje», había afirmado,(15) a partir de la vivencia de la noche que orientó todo el resto de su existencia.

A las Pías Discípulas no se les llamó maestras como a las FSP,(16) sino simplemente hermanas(17) o madres(18) en la línea de La mujer asociada al celo sacerdotal y en la complementariedad de san Benito y santa Escolástica.(19)

Es interesante notar que el discipulado de las Pías Discípulas se ha movido siempre, desde los orígenes, en la línea del misterio eucarístico y de un estilo de vida caracterizado por la humildad, el silencio, el retiro, el espíritu de sacrificio, la incondicional entrega de uno mismo.(20) Un discipulado vital que se enraíza profundamente en el misterio pascual como «vida escondida con Cristo en Dios» (Col 3,3),(21) y que supone una llamada fuerte y radical a vivir la maduración de la fe culminante siempre en el «ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» del Apóstol Pablo.

El Fundador transmitía una vivencia suya, pues había aprendido a alimentar la propia docilidad a Dios con la luz que viene "de la Hostia" (AD 15) y en esa luz leer la situación socio-religiosa de su tiempo, pues sólo «en Jesús-Hostia se podía tener luz, alimento, consuelo y victoria sobre el mal» (AD 15-16).

Para las Pías Discípulas la realidad del discipulado se expresa comunitariamente, de modo que, como dirá el P. Alberione, «la comunidad se injertará en Cristo totalmente y no sólo cada una podrá decir: vivit vero in me Christus [Cristo vive en mí], sino que la comunidad deberá decir: en la comunidad vive Cristo, en esta comunidad vive Jesucristo Maestro. Por tanto, alegraos por el día feliz en que las primeras Pías Discípulas vistieron el hábito religioso; alegraos al recordar a las hermanas esparcidas por todas las partes del mundo; alegraos por los grandes bienes que el Señor ha concedido a la Congregación. Y cuantos mayores sean esos beneficios, tanto más crezca vuestro fervor».(22) (regrese al sumario)

3. El Maestro, fuente de luz

La simbología de la luz apunta, por una parte, a la experiencia de iluminación interior del Fundador y, por otra, va estrechamente conectada a la misión paulina de irradiación del Maestro.

Juntamente con el Evangelio, el manantial de luz es la Eucaristía. Ahí se nutren las Pías Discípulas para sí, para la Casa y para el mundo, viviendo una misión que las asemeja a la vela que arde, produce luz y se consume silenciosamente.(23) En el lenguaje de la Casa y en la pastoral vocacional dirigida a los Párrocos, el Fundador exhortaba a encontrar una vela viviente, es decir a mandar una vocación a las Pías Discípulas.

En efecto, leemos en el boletín UCBS (21 junio de 1923): «La devoción al Divino Maestro se ha concentrado entre nosotros en el Sagrario. Cuando la Casa era pequeña y estaba formada sólo por pequeños, Jesús se contentaba con que fuéramos donde él por la mañana para la Misa y a recibirlo en la santa Comunión. Pero sabíamos que cuando la Casa se desarrollara, tendríamos la laus perennis eucharistica como en el Cottolengo.(24) Las velas vivientes eran indispensables para sostener el apostolado.

El Sr. Teólogo escribirá refiriéndose a las Pías Discípulas: «Se consagran a adorar continuamente por turno al Divino Maestro, Jesús Sacramentado, para realizar el "venga a nosotros tu reino" especialmente por medio de la Buena Prensa. [...] Deben ser escogidas entre las hijas más inclinadas a la piedad eucarístic(25) para llegar a ser «gozosísimo prado del Divino Maestr.(26) En efecto, ellas «saben únicamente amar mucho y servir bien al Divino Maestro y a quienes predican su Evangeli.(27)

En Casa, el culto principal se le da al Divino Maestro: «él es el Camino, la Verdad y la Vida. También a los sacerdotes de la Casa, en su honor, se les llama maestros. A él se le hace la adoración perpetua, a él le están dedicados los Discípulos del Divino Maestro y las Pías Discípulas».(28) (regrese al sumario)

4. La invitación del Maestro: Venite ad me omnes

El P. Alberione sentía la urgencia apostólica de que el Evangelio llegara a las masas y que los tres principios de salvación en Cristo Camino, Verdad y Vida, enunciados por León XIII en noviembre de 1900 con la Tametsi futura,(29) transformasen la cultura y la sociedad, además de los individuos.

La ideología marxista llevó a las últimas consecuencias el humanismo ateo, y el hombre contemporáneo, por lo general agnóstico e indiferente, se halla desorientado en la historia, no menos hoy que al principio de siglo, cuando el joven seminarista Alberione empezó a asumir responsablemente la propia existencia.

La pasión por la historia, que le caracterizó siempre,(30) él la aplicó con particular vibración a la oración y a todo el apostolado de las Pías Discípulas del Divino Maestro, «una familia religiosa de vida retirada, dedicada a la adoración y al apostolado sacerdotal y litúrgico: toda de Jesús Divino Maestro, presente en el misterio eucarístico..., para ser fuente de gracia donde irían a recabarla otras familias religiosas entregadas más especialmente a la vida apostólica» (AD 279).

El Fundador dirá en una meditación: «Las Visitas no tendrían suficiente espíritu si una pensara sólo en sí o en vuestra familia religiosa. Ha de ser un apostolado eucarístico, es decir oración eucarística por todo el mundo, de modo particular por la Familia Paulina. Esto es fundamental, es la primera razón de vuestra familia. Sí, obtener a las almas la linfa saludable, o sea el nutrimento espiritual que viene de Jesucristo y que él, como vid, transmite a los sarmientos».(31) (regrese al sumario)

5. Un discipulado al femenino

El nombre mismo del Instituto es un memorial permanente del misterio de Cristo y de la realidad cristiana del discipulado femenino: «El nombre de Pías Discípulas les viene de su mismo oficio, pues deberían realizar con el Divino Maestro el oficio de las Pías Mujeres, de la primera entre las Pías Mujeres, es decir la Santísima Virgen: adorar a Jesús, consolarle en su Santísima Eucaristía, velar ante el Sagrario con amor, ardiendo más o menos como las velas de cera; invocar del Divino Maestro el triunfo de la Prensa, ejercer los servicios que la Virgen prestaba a Jesús y a los Apóstoles. He ahí resumida su vida humilde, en el silencio, en el amor, en la oración; y ello recordado incluso en el hábito, que lleva los colores de la Virgen, blanco y azul, con un ostensorio eucarístico brillándoles en el pech.(32)

Ya en el libro La mujer asociada, las referencias a Jesús Maestro eran bastante frecuentes y articuladas.(33) El texto remite a un concepto de la mujer educadora, por tanto madre y maestra de vida en la familia, y tanto más como discípula de Jesucristo en la línea de las mujeres que según el Evangelio le seguían, junto a su Madre consejera de los Apóstoles.(34)

En esta línea es digno de notarse que a Úrsula Rivata, la futura sor Escolástica, el P. Alberione le dio a leer aprisa y con gran secreto un libro sobre el argumento,(35) tras haberla «puesto aparte» con Matilde Gerlotto, el 21 de noviembre de 1923, para una misión especial que les sería encomendada y para la cual se les añadirían otras jóvenes hasta alcanzar el número de ocho.(36)

Sin duda la necesidad del trabajo doméstico en la Casa, siempre creciente, era impelente pero no parece ser éste el primer motivo de la fundación de las Pías Discípulas, como a veces se ha afirmado,(37) pues tal servicio doméstico estaba ya organizado precedentemente a su fundación.(38)

La idea carismática parece en cambio asentarse en que en la Casa todo es complementario,(39) y las Pías Discípulas «saben sólo amar y servir bien al Divino Maestro y a quienes predican su Evangeli,(40) dando así, con las FSP, una visión orgánica del Divino Maestro, sintetizada en el binomio Evangelio-Eucaristía: «Las FSP cuidan el Evangelio del Divino Maestro: dar clases, escribir, hacer propaganda y trabajo tipográfico. Las Pías Discípulas cuidan del Divino Maestro y de sus ministros: adoración, trabajos de iglesia y de casa...».(41)

Como las mujeres del Evangelio, las Pías Discípulas siguen y sirven al Divino Maestro: «[Éste] quería mucho a las que tuvieron la gracia de servirle las primeras. ¡Cuánta delicadeza y confianza en la casa de Betania, con María y Marta, cuando la resurrección de Lázaro! Quiso a las discípulas junto a la cruz, con su Madre, cuando murió; y a ellas las quiso como primeros testigos de su resurrección. Estos hechos son prueba y prenda: las discípulas tenían cuidado de él, Divino Maestro, y de cuanto necesitaban sus apóstoles. En Casa, las Pías Discípulas, como aquéllas, cuidan de Jesús Sacramentado: de su altar, las flores los ornamentos; y de la Casa que el Divino Maestro está educando para él: trabajos de cosido, cocina, limpieza, enfermería. Nunca dejan solo al Divino Maestro y hacen todo lo necesario para la Casa: por él y por quienes trabajan en pro de su Evangeli.(42)

La insistencia en las mujeres del Evangelio (cfr Lc 8,1-3), y sobre todo en el ejemplo de María Santísima virgen y madre, siempre recordada en la predicación del Fundador a las Pías Discípulas,(43) nos sugiere un mensaje (tal vez un secreto) de gran equilibrio humano y espiritual en la Familia Paulina formada por hombres y mujeres, viviendo precisamente la profundidad de la relación con el Maestro.

El paso a través de María, Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles, que cumplió «su apostolado sublime ofreciendo a la humanidad a Jesús Maestro Divino, Camino, Verdad y Vida» (CISP 1476), humaniza y personaliza con la gracia típica de la femineidad nuestra relación con Cristo, que de otro modo podría quedarse en lo puramente doctrinal o especulativo.

Ninguna existencia humana estuvo tan íntimamente plasmada por el misterio de Dios, en Cristo Jesús y la potencia del Espíritu Santo, como la de su Madre.

El don del dicipulado femenino, expresado desde los comienzos de la Casa con la presencia de las FSP y de las Pías Discípulas, sigue siendo hoy un gran estímulo mediante la presencia de todas las mujeres consagradas que constituyen la parte preponderante de la Familia Paulina,(44) llamada a vivir y a dar al mundo el Cristo total: Camino, Verdad y Vida, valiéndose de las dos grandes mediaciones de María Santísima y de San Pablo, una masculina, la otra femenina. (regrese al sumario)

Sigue: En "el gran silencio" (1929-1947)

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II. En "el gran silencio" (1929-1947)

 

 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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