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EL MAESTRO Y SUS DISCÍPULAS:

UNA RELACIÓN VITAL


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Mª Regina Cesarato pddm

 

II. En "el gran silencio" (1929-1947)

1. El patrimonio común

En la doble solicitud que el P. Alberione hizo en 1926 a la Sagrada Congregación de los Religiosos para la erección canónica de la rama masculina y femenina, aparece por primera vez, en un documento oficial, el nombre de Pías Discípulas, presentadas «para la adoración perpetua (noche y día) del Divino Maestro en el Sagrario a favor de la prens;(45) pero el Decreto del 13 de marzo de 1929 pedía unificar los dos grupos femeninos en un solo Instituto, el de las FSP, que era aprobado.(46)

Las Pías Discípulas pierden su proprio nombre y se encuentran jurídicamente incluidas en la aprobación del Instituto y de las Constituciones de las FSP, y hasta 1947 emitirán la profesión religiosa «según las Constituciones de las FSP», aun siguiendo prácticamente caminando según la propia vocación específica.(47)

En los años treinta, cuando comienza la expansión misionera fuera de Italia, las Pías Discípulas del Divino Maestro se asocian por lo general a los miembros de la SSP y de las FSP, y mientras madura la devoción al Divino Maestro, tanto en lo tocante a la pedagogía espiritual como en sus expresiones externas (iconografía, iglesia dedicada al Divino Maestro en Alba, etc.), ellas viven la estación de un gran silencio, recabando de todos modos en el patrimonio común de la Casa,(48) de la presencia y ministerio del Fundador y del beato Timoteo Giaccardo y demás sacerdotes paulinos.

De este período no se conocen, por ahora, los textos o intervenciones del Fundador respecto al tema que nos ocupa y dirigidos exclusivamente a las Pías Discípulas del Divino Maestro. (regrese al sumario)

2. La mediación del Maestro Giaccardo

El año 1936 pone fin a la infancia paulina, con el traslado definitivo del P. Alberione y de la Primera Maestra Tecla Merlo a Roma.

Al P. Timoteo Giaccardo, vuelto a Alba, el Primer Maestro le confía el cuidado de las varias comunidades y en modo particular la formación de las Pías Discípulas del Divino Maestro.(49)

La actividad formativa del P. Giaccardo fue particularmente importante desde 1939 a 1946, cuando la Casa Divina Providencia pasó a ser la sede del Noviciado para las Pías Discípulas,(50) cuando empezaba a manifestarse la dimensión artesanal y artística del apostolado litúrgico y cuando comenzaron los cursos internos de estudios superiores para algunas profesas.

Particularmente importantes son los cuadernos que recogen los apuntes de meditaciones y lecciones de liturgia dadas a las novicias y los escritos del beato Giaccardo que acompañarán la prueba de fuego para las Pías Discípulas, culminada con el decreto del 24 de agosto 1946.

En el retiro predicado por el P. Timoteo Giaccardo en octubre de 1944, trató con gran profundidad espiritual el tema de la devoción al Divino Maestro «como se le honra en Casa, explicando el porqué y mostrando el contenido en su altura, extensión, amplitud y profundidad y en su integralidad como itinerario formativo: es la devoción a Jesús viviente personalmente en la Iglesia y que tiene su sede, cátedra y tabernáculo en la Eucaristí.(51)

En los años del discipulado silencioso (1929-1947), las Pías Discípulas fueron preparadas a vivir la dimensión esponsal con el Divino Maestro, que el Fundador, citando textos bíblicos, por ejemplo el Cantar de los Cantares, recordará a menudo en su predicación a ellas, como llamada a entrar cada vez más en la intimidad con el Divino Maestro.(52)

El 24 de noviembre de 1946, tiempo de la prueba, el proprio P. Alberione ratificará a las Pías Discípulas en este itinerario pascual escribiendo: «Los caminos del Señor son inescrutables, pero están llenos de sabiduría y amor. Es un camino también este donde nos encontramos, por fines altísimos del Divino Maestro. Esta condición se adapta perfectamente a conseguir las finalidades de las Pías Discípulas».

Mientras a la Madre Escolástica Rivata, responsable de las Pías Discípulas, el Divino Maestro le reservó el lugar de la humillación hasta la aniquilación, todo el grupo se vio asimilado a la pascua del Señor y Maestro.

El 19 de abril de 1946, Viernes santo, escribía el P. Timoteo Giaccardo a las Pías Discípulas: «El Maestro no os mira sólo desde fuera, sino que vive con vosotras vuestra pasión de este gran Viernes; pero todavía más es el Divino Maestro quien os une a su pasión, al misterio de su pasión. El anuncio dolorosísimo llegado y recibido ayer, día grande para vosotras y en estas fechas del misterio pascual, yo lo considero un testimonio al que el misterio pascual da sentido y vida. Recibidlo así. Es el Padre amantísimo quien golpea y excita en Jesucristo Divino Maestro: Oboediens usque ad mortem, mortem autem crucis, et Deus exaltabit (Flp 2,8-9). Ego vivo, et vos vivetis! Leed hoy Isaías 53, Oseas 6. Os bendigo con afecto patern.(53)

La comunidad de las Pías Discípulas y su primera Madre viven el momento más alto de su discipulado,(54) en la asimilación al Divino Maestro Eucarístico.

El 7 de mayo de 1946, desde su aislamiento obligado así escribía, entre otras cosas, la Madre Escolástica al Reverendísimo Sr. Maestro Giaccardo: «El Señor, con esta prueba, ha escuchado también mi oración que tantas veces le he hecho: Jesús, manténme en silencio, en el escondimiento, la humildad, la sencillez, la pequeñez... ¿No le parece que él haya atendido mi deseo? En cuanto a las Pías Discípulas, no tengo ninguna duda de que el Divino Maestro las quiere en su Iglesia, como a tantas Familias religiosas, y por esto ruego y ofrezco mi pobres penas y sufrimientos [...]. Agradezco mucho al Señor, pues con esta prueba puedo inmolarme mejor en calidad de víctima y de hostia; por esto vivo abandonada del todo a Jesús, mi dulce Salvador y Esposo crucificado, dejándole plena libertad de hacer de mí lo que él quiera. Dé gracias también usted por mí a Jesús, por lo bien que me ha querido».

La relación con el Divino Maestro llega a ser de veras un hecho de vida. (regrese al sumario)

Sigue: La predicación del P. Alberione a las Pías Discípulas del Divino Maestro (1946-1971)

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 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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