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JESÚS "EL MAESTRO"

Excursus histórico-carismático

Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Eliseo Sgarbossa ssp

 

Notas

41 Para este tema, como para otros datos biográficos y el contexto en el que Santiago Alberione vivió y actuó, se remite a las biografías publicadas hasta ahora; en particular L. Rolfo, Don Alberione, Appunti per una biografia, EP 1974 [trad. esp.: P. Alberione, apóstol de la comunicación social, EP, Madrid 1978], y G. Barbero, Il sacerdote Alberione, un uomo - un’idea, SSP Roma, 21991; y los estudios promovidos por el Centro de Espiritualidad Paulina. (Texto)

42 Confluían en ella el positivismo científico y la cultura liberal, la historiografía de Renan y Loisy, la filosofía nihilista y la narrativa decadente: desde el "titanismo" de Nietzsche ("El destino pertenece al Hombre Superior") al humanitarismo socialista, la visión romántica del Héroe, tan del gusto de Lord Byron (cfr Manfred y Harold), R.M. Rilke ("El Héroe toma flores de todos los parterres y sigue adelante, sin darle cuenta a nadie») y, en Italia, G. D’Annunzio. Representante "cristiano" de tal cultura era Antonio Fogazzaro (1842-1911), autor de la trilogía Piccolo mondo antico, Piccolo mondo moderno e Il Santo, publicada entre 1895 y 1905. (Texto)

43 Más que de un "diario" se trata de una pequeña recopilación de notas íntimas, o exámenes de conciencia, y de escritos varios, redactados entre 1901 y 1906, publicados tras su muerte con el título de "Sono creato per amare Dio". El primer escrito, de "confesiones", llevaba el título latino Homo... multis repletus miseriis (cfr Job 14,1). (Texto)

44 «El alma envilecida... ¡no ve más que el suicidio! ¡Infeliz! ¡Infame!» (SC 10). (Texto)

45 «Y la muerte sea un sacrificio de expiación» (SC 95). (Texto)

46 «Sálvame, oh María, de tan terrible estado, de tan nauseabundo fango!» (SC 11). (Texto)

47 «El pasado no es más que una maraña de desdichas, iniquidades, deshonestidades, una corona dolorosa de errores, de engaños. Todo me reprocha... Vanitas vanitatum» (SC 72). (Texto)

48 «¿Y el presente?... Soy infeliz» (SC 73). (Texto)

49 «Pasaron años turbulentos para mi naturaleza, fatales para mi instinto que anhelaba la alabanza, la grandeza... Las ilusiones sucedieron a las ilusiones, el abismo al abismo...» (SC 93). (Texto)

50 «He gastado lo mejor de mis fuerzas como holocausto al demonio; [y] ¿cómo te pagó el demonio?» (SC 101). (Texto)

51 «Es el corazón del hombre un noble decaído...; es un hijo de príncipes que desde el trono fue a parar al polvo, pero que tiene horror al polvo» (SC 94). (Texto)

52 «¿No consagraré al menos el resto [de mis años] a Dios? ... Oh María, intercede por mí; Mater misericordiae, socorre, defiende, protege. Muéstrame el camino... Salva me, fons pietatis» (SC 101). En este cuadro autobiográfico son evidentes, aunque pasen inadvertidas, las sugestiones literarias del Faust y de Las desventuras del joven Werther, de J.W. Goethe, de los Sepolcri y de las Ultime lettere di Jacopo Ortis, de Ugo Fóscolo, que en su tiempo provocaron algunos suicidios entre la juventud. (Texto)

53 Cfr Meditación del 6 noviembre 1910 a todos los seminaristas albeses. (Texto)

54 Para los clérigos de Alba cfr A. Vigolungo, "Nova et Vetera". Il Can. Francesco Chiesa, EP 1961, 108-109: «Se dice que se consumieron muchas velas, de noche y también de día en los sótanos del Seminario, leyendo las últimas páginas de Bonomelli y Semería, y tal vez también alguna página dudosa de Loisy»; Cfr también L. Rolfo, Il buon Soldato..., o.c., 104-107. Para el carteo de los clérigos "romañolos" con Fogazzaro, sería instructivo hojear las anatas del Boletín del Seminario de Rímini, en el primer decenio del siglo XX, de las que pude leer un florilegio en un posterior número conmemorativo, cuya pista he perdido por desdicha. (Texto)

55 Además del arzobispo de Maguncia, Wilhelm von Ketteler, cuyo nombre aparecía frecuentemente en diversos contextos, los autores católicos más leídos eran entonces el cardenal P. Maffi (1858-1918), arzobispo de Pisa; el conde abogado G. B. Paganuzzi (1841-1923), presidente de la Ópera dei Congressi; el profesor G. Toniolo (1845-1918), sociólogo y economista de la universidad de Pisa; N. Rezzara (1848-1915), etc. Sobre todos estos nombres se puede consultar Aa. Vv., Dizionario storico del Movimento cattolico in Italia, ed. Marietti, Turín 1984. (Texto)

56 Cfr SP enero 1958; CISP 1218-1225. Sobre este argumento véase el reciente estudio de R.F. Espósito, Il Giubileo secolare del 1899-1900 e l’enciclica "Tametsi futura", en Palestra del Clero, marzo-abril 1996, 169-196. Notable documentación. (Texto)

57 Ricardo Tabarelli de Fatis (Trento 1851 - Roma 1909), religioso estigmatino, doctorado en Letras por Padua y en Teología por Roma, miembro de la Accademia di San Tommaso en Parma, profesor de Filosofía y Teología en varios ateneos pontificios (contó entre sus alumnos con Eugenio Pacelli y Ángel Roncalli, futuros papas), fue célebre por su claridad expositiva y por su decidido antimodernismo. (Texto)

58 Son significativas algunas expresiones tomadas de las primeras páginas: «Christus itaque Dominus ac Redemptor non tam sacerdotem et regem sed et humani generis magistrum esse oportuit...». Por eso en los evangelios se proclama muchas veces Maestro, Luz del mundo, Camino, Verdad y Vida; por eso envía a sus discípulos a amaestrar a las gentes (referencias evangélicas y paulinas); pero la característica propia del magisterio de Cristo es «quod ejus doctrina sit necessario lex mentium ex ipsa natura rei, cui contradicere absque salutis jactura summæque impietatis nota nemini fas sit. Est enim magisterium Christi ejus qui est ipsa Veritas. Magisterium autem ipsius veritatis nequit omnis mens non esse subiecta. Veritas enim sicut causa et finis ita absolute domina est cujusvis mentis... Itaque Christus qui est ipsa veritas est etiam ultima omnium mentium ipsisque intima ratio...» (Manuscrito conservado en el Archivo general de los PP. Estigmatinos, Verona). (Texto)

59 Heredero, por carisma fundacional, de una antigua tradición de lucha contra la desacralización de la cultura, el P. Tabarelli atestiguaba su pasión por Cristo "único Maestro", que había animado a su fundador, S. Gáspare Bertoni, restaurador de la escuela católica en la región Lombardo-Véneta tras la oleada revolucionaria francesa. Sobre este santo y sobre la tradición estigmatina, a la que se remontan muchas expresiones recurrentes en la predicación alberoniana, véase el poderoso estudio del P. N. Dalle Vedove, Vita e pensiero del beato Gaspare Bertoni agli albori del 800 veronese, Postulación general Estigmatinos, Roma 1975. (Texto)

60 Cfr G. Barbero, Il sacerdote G. Alberione..., o.c., 131ss. (Texto)

61 Más adelante veremos la importancia determinante de la visita eucarística en el desarrollo espiritual del P. Alberione y de la devoción a Jesús Maestro (cfr nota 23 y CISP 1125). (Texto)

62 «Venid aquí, a esta escuela, oh cristianos. Vosotros lo decís: "Soy cristiano"; pues bien, ésta es a escuela de los cristianos: la gruta. Pero ¿quién es el Maestro? Es Jesucristo, la Sabiduría eterna. Y ¿qué cátedra tiene? El pesebre. Abrid la boca, oh divino Maestro: Jesús habla y dice... Dichosos los pobres de espíritu...» (Q 043 [1910] 157). (Texto)

63 La caridad fraterna caracteriza en efecto a los buenos "discípulos", y quien mejor la practicó —como san Francisco de Sales— fue un «excelente escolar de tan gran Maestro». Los que no la practican —como los jóvenes hijos del Zebedeo— no saben «de qué Maestro son discípulos» (Q 022 [1909] 75). (Texto)

64 Entre los milagros se cita la resurrección del hijo de la viuda de Naín. (Texto)

65 Cfr Indice e Schemi..., 23/12 y 79/41. (Texto)

66 «Encariñarse con Jesucristo como los discípulos con su Maestro. — Después amarlo — y no pecar» (Q 020 [1909] 10). (Texto)

67 Al respecto el P. Alberione citaba el ejemplo de un muchacho al que le gustaban mucho los libros: probable alusión autobiográfica. (Texto)

68 «...Debe llenar el corazón de gran consuelo el haber establecido Jesucristo en la tierra al Papa como maestro infalible de verdad. [...] Millones de idólatras, en general no cristianos, ¡pobres infelices!, yerran fuera de su religión... millones de herejes no saben qué verdades creer o a quién obedecer: se contradicen, caen en muchos errores; solamente [nosotros] los católicos tenemos un maestro infalible de verdad en el Papa, que nos dice aquello que debemos creer y hacer para agradar a Dios. El Papa es nuestro guía, nuestro maestro de verdad y de moral... Cuando aprueba una cosa, nosotros sabemos con seguridad que agrada a Dios... [...] Y ¿qué quiere decir tanto celo en los Sumos Pontífices, en estos hombres puestos por el Espíritu Santo para regir la Iglesia de Dios...?» (Q 043 [1910] 4). (Texto)

69 «Era Pentecostés de 1862 y más de 500 obispos, que habían venido a Roma de todas las partes del mundo para la canonización de los mártires japoneses, rodeaban con veneración el trono de Pío IX. ¡Espectáculo paradisíaco! Ellos pusieron a sus pies un magnífico mensaje. He aquí sus palabras: Oh Padre santo, vos sois el buen Pastor, vos nuestro Maestro, vos nuestro guía, vos nuestro jefe. Vos, el centro de la unidad y la luz de los pueblos: vos la piedra, el fundamento y la fuerza de la Iglesia. Vos, la roca inexpugnable de la verdad, el vigilante centinela contra toda suerte de asechanzas. Vuestra voz es trompeta sacerdotal, cuyo sonido se difunde por toda la tierra. En vos quien habla es Pedro, el que manda es Jesucristo. Oh Padre Santo, nosotros somos con vos una sola mente y un solo corazón: condenamos todo aquello que vos condenáis, prestos a seguiros a la cárcel y a la muerte...» (Q 053 [1911-1912] 31). (Texto)

70 «Estas cosas y experiencias, meditadas ante el Smo. Sacramento, maduraron la persuasión: siempre, solamente y en todo, la romanidad. Todo había servido de escuela y orientación» (AD 56). Por la misma razón permaneció fiel a una serie de lecturas, que lo mantuvieran al día sobre los documentos pontificios y sobre las orientaciones de la Santa Sede: «...La Civiltà Cattolica [leída] desde 1906, después L’Osservatore Romano, las Actas de la Santa Sede, las encíclicas, desde León XIII, fueron un continuo alimento» (AD 67). (Texto)

71 «Para beber más directamente en la fuente» (cfr AD 114-116). (Texto)

72 De estos dos libros se está preparando la edición crítica. (Texto)

73 Appunti di Teologia Pastorale (Práctica del ministerio sacerdotal para el clero joven), 1ª ed. dactiloescrita y ciclostilada, Alba, 1 agosto 1912, xiv-484; 2ª ed. revisada, corregida y ampliada, Turín, Marietti Editore, 1915 (cfr G. Barbero, o.c.,198-199). Citamos esta 2ª ed. (Texto)

74 Teol. G. Alberione, La donna associata allo zelo sacerdotale, Per il clero e per la Donna, Alba, Scuola Tipografica Piccolo Operaio, 1915. Sobre el tiempo de la redacción, véase AD 109. Al respecto cfr Donne e uomini oggi al servizio del Vangelo, en Aa. Vv., Seminario di Studio su "La donna associata...", Ed. CSP, Roma 1993. (Texto)

75 En el contexto de las devociones a promover en la Parroquia, se aconseja la del Sagrado Corazón, la cual ofrece la ocasión de meditar y predicar sobre «los preceptos, las virtudes y los consejos de nuestro Maestro supremo» (ATP 317). (Texto)

76 Téngase presente que en 1912 había salido en versión italiana el libro de E. Swóboda, La cura d’anime nelle grandi città, y que desde aquel año a 1915 el P. Alberione dictó en el Seminario lecciones de Sagrada elocuencia para la catequesis y la predicación, a impartir tanto oralmente como por escrito (cfr AD 82-86). (Texto)

77 Nótese la insistencia sobre la concreción y compleción del magisterio de Jesús. (Texto)

78 «...Ya desde 1911 había comenzado la redacción de un libro, "La mujer asociada al celo sacerdotal", para mostrar lo que puede hacer la mujer en colaboración con el sacerdote...» (AD 109). (Texto)

79 Cfr DA 167-168; AD nn. 109, 253, 267 y Maria Discepola e Maestra, escrito en 1959. (Texto)

80 Cfr DA cap. II: "El celo de la mujer en la familia", 118-151. (Texto)

81 «Lo que puede hacer la madre [en la educación de los hijos] es la parte más fundamental. Ella debe dar a su hijo una profunda persuasión de estas verdades: nosotros hemos sido creados para el cielo; por el pecado original estamos inclinados al mal; pero tenemos que resistir a tal inclinación con la ayuda de Dios, que se obtiene con la oración; el pecado es un gran mal, los sacramentos son los canales de las gracias del Señor, Jesucristo es nuestro único y verdadero Maestro...» (DA 124-125). (Texto)

82 Cfr DA cap. III, art. II, 159ss. (Texto)

83 «En 1913 se dio un paso hacia la realización de las aspiraciones. La clase de historia civil en los cursos de filosofía y, más aún, la historia eclesiástica en los de teología, le brindaban la ocasión de poner de relieve los males y las necesidades de las naciones, sus temores y sus esperanzas; especialmente la necesidad de las obras y de los medios adecuados al presente siglo» (AD 101). Y añadía: «Acción y oración orientaron hacia un trabajo social cristiano que tiende a sanear gobiernos, escuelas, leyes, la familia y las relaciones entre las clases y entre las naciones. Para que Cristo, Camino, Verdad y Vida, reine en el mundo...» (AD 63). (Texto)

84 Cfr Le Preghiere della Pia Società San Paolo, Alba 1922: en particular «Oh Inmaculada María...». (Texto)

85 En su biografía, escrita por el P. Alberione en 1919 (un año después de la muerte del muchacho), se reproducen dos breves expresiones de Maggiorino, que se remontan a una fecha imprecisa entre octubre de 1916 y junio de 1918, las cuales testimonian que la "devoción" a Jesús Maestro ya estaba presente en la "Escuela Tipográfica" de Alba. La primera es introducida así por el autor: «Consideraba la Casa [de San Pablo] como el camino para su ideal, y oíd cómo habla de ello en una meditación hecha por escrito y solo: "¿Quién es el jefe [de la comunidad]? Jesús, el Divino Maestro. ¿A quién debemos obedecer? A Jesús, representado por nuestro Sr. Director"» (p. 37). La segunda expresión es una de las "máximas " transcritas en su libreta: «El Divino Maestro nos enseña y concede a sus devotos Humildad, Obediencia, Caridad, Continencia, Pobreza y Penitencia» (n. 20; ed. 1932, 59). (Texto)

86 Cfr G. Giaccardo, Pagine dal Diario, 9 noviembre 1916: «La conferencia de mons. Pasi sobre la buena prensa me ha sacudido profundamente» porque «la voz de un obispo tiene en sí el "ite docete omnes gentes"». Y más adelante: ...«Lo tengo claro: seré apóstol de la buena prensa». (Texto)

87 Cfr Diario 28 febrero y 7 marzo 1917. — Es digna de notarse una reseña de crónica, referida a un coloquio con el P. Alberione: «La situación de los tiempos es gravísima [se habla de la guerra y de la censura de la prensa]... La Buena Prensa es misión de restauración y de fuerza» (29 noviembre 1917, 39). (Texto)

88 Para ser precisos, la primera vez que en el Diario de Giaccardo aparece el título de "Maestro" referido a Jesús es el 29 de junio de 1918, cuando reproduce una homilía del P. Alberione con las siguientes palabras: «Recemos muchísimo por el Papa; no cometamos pecados, seamos muy buenos, fieles al ejercicio de las virtudes domésticas, para no disgustar al Divino Maestro presente entre nosotros [en la Eucaristía]». (Texto)

89 Cfr CISP respectivamente 396-397 y 1206-1207. Acerca de los "artículos fundamentales de las Constituciones" cfr AD 96-99. Sobre la unanimidad del P. Giaccardo con el P. Alberione, véase también PP 221. (Texto)

90 Cfr G. Rocca, o.c., Documento 31: «Se instituye una Pía Sociedad de San Pablo... Finalidad: la difusión del reino de nuestro Señor Jesucristo... Medios: los votos, para la santificación; la buena prensa, para la difusión del reino... Miembros: de la rama masculina, religiosos sacerdotes llamados "maestros" y religiosos laicos llamados "señores"; del ramo femenino: religiosas escritoras con el título de "maestras"; y religiosas operarias llamadas "señoras"... Gobierno: la Casa es gobernada por un "Maestro General"...» — Documento 40: «La Pía Sociedad de San Pablo es gobernada por un Primer Maestro...». Cfr L. Rolfo, o.c., 161, y G. Barbero, o.c., 335-337. (Texto)

           Jesús Maestro ayer, hoy y siempre

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