Home page | Alberione | Familia Paulina | Sociedad San Pablo | Correo

JESÚS "EL MAESTRO"

en la espiritualidad según el P. Alberione

Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Guido Gandolfo ssp

 

3. Un "ambiente" específico: La misión paulina

Pero debemos introducir aquí otro elemento esencial.

Ya se ha repetido que la vida espiritual es algo completamente diverso de la vida abstracta, etérea, o simple dimensión interior de la experiencia cristiana. En consecuencia, para el Paulino el llamamiento de Dios y la consiguiente respuesta orientada a la conformación con el Maestro Divino según el ejemplo de san Pablo no es, ni puede ser, un camino desencarnado. La vocación del Paulino es apostólica, su consagración es apostólica: la misión es el ámbito específico de su vivir y actuar.

El compromiso de la conformación con el Maestro Divino ha de colocarse por tanto plenamente en la misión. Con un doble significado: el camino de conformación, serio y perseverante, ya de por sí es misión; la actividad apostólica permite después transmitir a otras personas esa "experiencia" de Cristo —la conformación, justamente— que el Espíritu va realizando en nosotros.

La misma disponibilidad a la acción formativa del Maestro abre el camino al anuncio que él sigue trayendo al mundo; al mismo tiempo hace que la laboriosidad de aquel que vive el "seguimiento de Cristo" como discipulado se cargue de gracia y de valor salvífico. No sólo: la misma actividad apostólica, vivida con las disposiciones requeridas (no olvidemos el "ejercer santamente el apostolado", del Pacto...), tiene el poder de reavivar el deseo de mayor comunión con Dios y, por consiguiente, empieza a hacerse "en sí misma santificante".(10)

Tal armonización y reciprocidad entre santificación y actividad es —resulta archisabido— uno de los escollos más difíciles de superar en nuestra fatigosa navegación cotidiana... Pero es indispensable insistir con esa "santa obstinación" de que hablaba nuestro Fundador,(11) en la certeza de que se nos da tal gracia, pues está comprendida en el don mismo de la vocación paulina.

Podría haber sido éste el motivo que impulsó al P. Alberione a insertar, en el Donec formetur, a conclusión de la obra, algunas páginas destinadas a presentar los aspectos fundamentales del tema "Apostolado de la prensa",(12) sobre el cual llevaba reflexionando en los mismos años de composición del DF.

Apostolado de la prensa.— 1. Escribir: es el predicar, comentar, vulgarizar, aplicar a la vida el Santo Evangelio. Como Dios habló y escribió, como Jesucristo habló y mandó escribir, como los Apóstoles hablaron y escribieron. La predicación impresa es más precisa en su parte principal para llegar a todos.

2. Publicar: esto abraza la técnica al objeto de actuar con más rapidez, mejor, independientemente. Es la preparación de los elementos, organización científica, composición, impresión, encuadernación. Esto no es arte ni industria, pero utiliza la industria; y eleva el arte y la industria a la altura del apostolado.

3. Divulgación: hacerla llegar a todas partes, a todos, según las necesidades. a) La naturaleza de las necesidades determina la naturaleza de la iniciativa; b) La aspiración es a todos, incluidos aquellos que acuden a la Iglesia.

La Prensa, como Apostolado, en su sustancia es de institución divina. Dios ordenó escribir; los Apóstoles lo ejercieron: la Iglesia lo ha practicado; los Padres, los Doctores, los Santos y los Obispos se hicieron ilustres con ella. De las verdades divinas unas llegan a los fieles por medio de la viva voz y otras a través de la Escritura [DF 251-253.257].

El apostolado de la prensa —hoy diríamos: la evangelización mediante el apostolado con los instrumentos de la comunicación social (cfr Const. 2)— pretende, pues, dar continuidad a la obra salvífica del Maestro, que "habló y mandó escribir". Con ella se quiere hacer llegar el mensaje de la salvación "a todas partes, a todos, según las necesidades". "La aspiración es a todos", con los medios más rápidos y eficaces.

Es precisamente la naturaleza del apostolado, continuación de la obra evangelizadora de Cristo Maestro, la que comporta un alto grado de conformación con Cristo Jesús. Recíprocamente, la certeza de prestar al Maestro Divino mente, corazón, palabra y energías, ¿cómo no va a "excitar (para usar un verbo tan querido por el Fundador) el deseo de una configuración cada vez más vital con él?

Sigue: Los dos excelsos modelos en que inspirarnos

Regrese al Sumario

Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

Home page | Alberione | Familia Paulina | Sociedad San Pablo | Correo