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JESÚS "EL MAESTRO"

en la espiritualidad según el P. Alberione

Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Guido Gandolfo ssp

 

5.2.2. De Jesús Verdad el don-tarea de la estudiosidad

Jesucristo es verdad para la inteligencia: de ahí surgirá el deseo de estudiar la doctrina cristiana, especialmente el Evangelio.

El primer don-tarea nos viene del Maestro Verdad:

Debemos seguir a este Maestro supremo porque es único: "Magister vester unus est", y a los demás maestros en cuanto se uniforman con él; porque tiene el mejor método educativo; porque es Dios, y así tendremos la gracia de hacer cuanto enseña y complaceremos al Padre por la vida de la mente. "Ex fructibus eorum cognoscetis eos" [DF 131].

Jesús es la Verdad: sabiduría del Padre, fidelidad del Padre, revelación definitiva del Padre. Es Maestro "único" entre un montón indefinido de pseudomaestros y de pseudoguías. No sólo enseña, sino "educa"; en efecto, el suyo es "el mejor método educativo".

Jesús Maestro-verdad activa la inteligencia. Es indispensable conocer cuanto enseña el Maestro. Pero con el conocimiento el Maestro dará al mismo tiempo "la gracia de hacer cuanto enseña", siempre y sólo con el fin de "complacer al Padre". Consecuencia inmediata: la "necesidad", no sólo el deber, de estudiar.

Conviene observar como es debido el hecho de que, en la enumeración de las facultades con las relativas tareas, el P. Alberione asigna el primer lugar, al menos habitualmente, a la inteligencia.(28) Y da mucha importancia al estudio. Precisamente el estudio, la estudiosidad en general, debe distinguir al Paulino. El cual, en la idea del Fundador, debe sentir la necesidad de reservar todos los días un espacio al efecto: para lecturas escogidas, actualización, profundización de un tema, "especialización" en un sector de nuestro horizonte apostólico... "Necesidad", pues, no sólo urgente por la modernidad del apostolado, sino impelente por la específica identidad carismática del Paulino.

¿Cuáles son las principales materias de estudio del Paulino?

El primer e insustituible alimento de la mente es el Evangelio.(29) En él es donde el Maestro se revela de la forma más inmediata. Evangelio que leer, meditar, rezar y traducir en la vida diaria:

El Evangelio debe ser la primera lectura, la primera noción para todos; por ello ninguna lectura espiritual tiene más importancia [DF 128b].

Huelga cualquier comentario. Recordemos sólo, como complemento, la veneración al Evangelio que el Fundador introdujo en el Instituto, disponiendo que el Libro Sagrado fuera "entronizado" no sólo en las capillas, sino también en los locales de estudio y apostolado.

Con el Evangelio, obviamente, toda la Biblia —la Sagrada Escritura merece cuidado y atención máxima:

Es importante: como estudio principal, que tiene a Dios por autor (¿¡quién leyó todo y esto no?!); como la ciencia más universal y necesaria; para nosotros como modelo de los libros, en la sustancia y en el método divino; como el libro que Dios quiere que se lea, el que la Iglesia propone y el que los santos prefirieron.

Deberes: sumo respeto, el que Dios demostró tener y practica la Iglesia; lectura asidua hecha con el espíritu que fue escrita; hacer de ella la guía de los pensamientos y del corazón, propagarla entre los hombres con celo.

Cómo leerla: con fe, humildad y caridad.

Cómo difundirla: hacerla bien, con celo [DF 139-140].

Como se ve, es un programa extremamente comprometido. La Sagrada Escritura es "estudio principal", "la ciencia más universal y necesaria", "modelo para nosotros de los libros". Leerla con "fe, humildad y caridad", difundirla con "celo"...

El estudio de la Sagrada Escritura se prolonga en el estudio de la doctrina cristiana. Hablando, en dimensión más amplia, de la Ciencia Sagrada, el P. Alberione nos recuerda (cfr DF 135ss) que es "el conjunto de las verdades que se refieren al honor de Dios y a la salvación del alma". Esta ciencia, como fruto directo de la Palabra de Dios, "debe ser la primera que todos busquemos; debe ser el criterio principal y de acuerdo con él hemos de estudiar, juzgar y plantear la vida; debe ser aprendida con toda humildad".

En este ámbito no se puede dejar de recordar la atención que el P. Alberione atribuyó al Catecismo:(30) ante todo ha de estudiarse, y difundirse con la máxima amplitud.

Siguiendo en la escuela de Jesús Maestro, comprenderemos los diversos aspectos de nuestra vida (cfr DF 134). Reflexionando sobre la "divina infancia" se puede conocer "cómo es el niño y los deberes para con él". Pero sobre todo se aprende la necesidad "de ser pequeño para recibir el consuelo divino". A través de las páginas del Evangelio, Jesús sigue instruyéndonos en la "divina función del dolor" y nos enseña "la doctrina de la gracia o transformación en Jesucristo, del cual nos volvemos cuerpo místico".

Los dinamismos de la conformación con el Maestro, de nuestra incorporación en él, o sea, los elementos principales de la ascética y de la mística, deben conocerse en consecuencia para que luego se les pueda desear y por último traducir en opciones concretas y cotidianas.

De Jesús Verdad, por fin, otros conocimientos fundamentales. "La verdad sobre la naturaleza del hombre": de dónde viene y dónde se le espera, la verdad sobre la misma "naturaleza de Dios", sobre lo que es e importa "la religión"...

Yo soy la verdad. La verdad sobre la naturaleza del hombre y sobre su destino, sobre la naturaleza de Dios y de sus atributos, sobre la naturaleza de la religión y de nuestros deberes... [DF 129].

Recapitulando

5.2.3. De Jesús Camino el don-tarea de la imitación

Jesucristo es camino para la voluntad, de ahí se sigue la necesidad de imitar a Jesucristo y cuidar especialmente la sagrada comunión.

Ya que es la Verdad, Jesús Maestro puede denominarse Camino. No sólo indica el recorrido, sino que él mismo es el camino por el que andar: "haz que yo camine en todo momento sobre tus huellas..." (DF 102).

Jesús Camino interpela a la voluntad. De ello se deriva como consecuencia la necesidad de la imitación.

Sobre él debemos modelarnos; san Pablo dice: "Dios los eligió primero, destinándolos desde entonces a que reprodujeran los rasgos de su Hijo" [Rom 8,29]. El Padre dice: "Este es mi Hijo, el amado, en quien he puesto mi favor" [Mt 3,17]. Jesús dijo: "Aprended de mí" [Mt 11,29]. "Os dejo un ejemplo para que igual que yo he hecho con vosotros, hagáis también" [Jn 13,15]. La suya fue una virtud perfecta.

Bueno es imitar a un santo, pero imitar a Nuestro Señor Jesucristo es obligatorio para todos; más aún, es una necesidad nuestra [DF 127s].

La necesidad de imitar se expresa "modelándonos" en Jesús Camino. Esto para responder, una vez más, a la invitación del Padre, que, como recuerda san Pablo (cfr Rom 8,29), nos ha predestinado a ser conformes a la imagen de su Hijo.

Jesús mismo nos ha recomendado que "aprendamos de él". Él nos da ejemplo de "virtud perfecta", sobre todo la mansedumbre y la humildad de corazón (cfr Mt 11,29). De éstas nos dio "demostración" en toda su existencia terrena. Por tanto, imitar a Jesucristo no es sólo un consejo: es "obligación" para todos y para nosotros también "necesidad".

Una comprensión reductiva de la enseñanza del P. Alberione plantearía una pregunta: ¿Qué virtudes adquirir? El análisis de la experiencia de nuestro Fundador no ofrece soluciones cuantitativas (mucho o poco) o cualitativas (esto o aquello), sino que nos lleva siempre a soluciones concernientes a la persona en su totalidad. La conformación con Jesucristo Camino, el permitir que el Maestro Camino se encarne en nosotros, no se limita a hacer adquirir al Paulino determinadas virtudes (cosa ya de por sí nada fácil...), sino que conduce a la persona a asumir la "forma" de Jesús, a querer y actuar como él. No sólo, hace que sea el Maestro mismo quien viva actitudes y comportamientos virtuosos en el fiel.

Algunas modalidades

a) La "contemplación" sobre la vida entera del Maestro:(32) Contemplación del nacimiento: Jesús confiado a María Sma. y a san José: Jesús se entregó totalmente. Se dejó formar. Éste es el camino: estimar, amar, entregarse a María Sma. (...)

Vida privada: Ocupa 30 de los 33 años; así que tiene la importancia de 10 contra uno. Es crecimiento en edad, sabiduría y gracia. Es cadena misteriosa de obediencia, de oración, de sacrificio, de virtudes domésticas.

Ingreso en la vida pública: (...) Entra en ella asociando vida contemplativa y vida activa.

Vida pública: Perfecta correspondencia a la vocación: enseñar a los pobres el Evangelio, establecer la Iglesia, etc. Predilección y redención por los pecadores, por los apóstoles, por los pequeños: "los pobres serán evangelizados" [Mt 11,5]. Perfectas disposiciones interiores y exteriores: sólo la gloria de Dios, continua vida interior, amor a las almas y a los cuerpos, virtud de la mortificación, de la mansedumbre; fortaleza perfectamente dulce, prudencia perfectamente ardiente, justicia perfectamente caritativa, templanza perfectamente superior.

Pasión: Camino regio de la santa cruz. En todo padeció Jesús... [DF 106-111].

Jesús Camino es presentado como modelo de autoentrega a María Sma. (en el nacimiento); de crecimiento "en edad, sabiduría y gracia", entrelazando una "cadena misteriosa de obediencia, de oración, de sacrificio y de virtudes domésticas" (vida privada), de armonía entre contemplación y acción (ingreso en la vida pública); de docilidad y plena adhesión a su misión (vida pública), de implicación total en el sufrimiento salvífico (vida dolorosa).

b) Jesús Camino, modelo en hacer la voluntad de Dios: Hacer la voluntad de Dios es perfección; hacer la voluntad de Dios es el verdadero amor al Señor; hacer la voluntad de Dios es el camino más seguro. (...) Pero la voluntad de Dios en todo [DF 114.116].

Cumpliendo la voluntad de Dios se procede hacia la "perfección": voluntad de Dios en todo y siempre. Ése es "el camino más seguro". Que no ha entenderse en absoluto como pura ejecución voluntarista, sino más bien como "verdadero amor al Señor".

c) Jesús Camino, modelo en la pureza de intención: Intención recta es aquella que va dirigida a Dios sin recovecos y a su gloria, para cumplir su voluntad (...). Nuestro Señor Jesucristo sólo buscó al Padre, no su gloria. En efecto, en sus obras se encontró con muchas humillaciones, hasta la humillación de la Cruz (...) [DF 117.118].

Para avanzar en el itinerario del discipulado se advierte la necesidad de vigilar atentamente las intenciones: siempre y sólo la gloria de Dios (cfr el Pacto).(33) "Preguntémonos por las intenciones", repetirá en otro lugar el P. Alberione.(34)

d) Jesús Camino, modelo en la intimidad con Dios: Nuestro Señor Jesucristo vivió en la más íntima unión con Dios. La persona de Jesucristo es la segunda persona de la Sma. Trinidad; y ¿quién puede hablar de la intimidad sobrenatural entre el Hijo y el Padre? Aquí nos encontramos ante una contemplación, más bien que ante una meditación. El Hijo es una sola cosa con el Padre: "yo y el Padre somos uno" [Jn 10,30]. El que conoce al Hijo conoce al Padre, ¡tan profunda es su unidad! Aquí el estado de gracia es superado, infinitamente ennoblecido por la Unidad en la Trinidad de Dios [DF 121].

Para progresar en esta dimensión de la vida de Jesús no basta la simple meditación. "Aquí nos encontramos ante una contemplación". Don que se logra especialmente "cuidando la sagrada comunión". De ahí la urgencia de hacer nuestra oración cada vez más "cristiana": sólo él, el Cristo Maestro, el que procede del seno del Padre (cfr Jn 1,1-18) y con docilidad a su Espíritu de Verdad, nos puede introducir en la plena participación de la intimidad divina, en los misterios de Dios.

e) Jesús Camino, modelo en el método: que la obra se haga bien: Así es como obró el Maestro Divino: el Santo Evangelio no deja lugar a dudas al respecto: "todo lo ha hecho bien" [Mc 7,37]. Comprendamos que el omnia significa vida pública, individual, familiar; abraza exterior e interior; sus relaciones con el Padre y el Espíritu Santo y con los hombres. Podríamos contemplar especialmente cómo celebró la Última Cena con todas sus prescripciones, cómo predicaba, cómo se comportó con Judas, cómo realizó el sacrificio de la Cruz.

Cómo iniciar: ofreciendo a Dios, aceptando todo de la mano de Dios, empezando bien, inmediatamente, de buen grado; continuar: bajo la mirada de Dios, con dulce aplicación, con enérgica constancia; terminando humilde y cumplidamente [DF 124-125].

Indicaciones extremamente concretas y clarificadoras para la vida de cada día. ¡Y de cada momento!

Recapitulando

Sigue: El itinerario de conformación con el Maestro - 4

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Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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