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JESÚS MAESTRO:
una espiritualidad para la misión


Orientaciones del P. Alberione a las Hijas de San Pablo

Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Caterina Antonietta Martini fsp

 

 

IV. LA RESPUESTA A LA PROFECÍA ALBERONIANA:
Jesús Maestro en las obras y experiencias espirituales de las FSP

Puesto que he subrayado que toda la enseñanza alberoniana está en orden a la vida, me parece importante considerar brevemente cómo las FSP han reaccionado a esa enseñanza del Fundador en lo apostólico y en lo espiritual. (regrese al sumario)

1. Algunas iniciativas apostólicas en relación a Jesús Maestro

Lo que sigue no es fruto de una investigación sistemática, sino simples notas informativas. En las FSP se fue formando la sólida convicción de que el apostolado con los medios modernos es predicación de la divina Palabra y por tanto del Maestro Divino. Esta consciencia fraguó poco a poco en obras. Voy a enumerar algunas, sólo como estímulo para una indispensable y urgente profundización.

Las fiestas del Evangelio. El mandato de 1929 de dar a conocer el Maestro Divino a todos (cfr CVV 14), como vimos antes, se concreta particularmente en las Fiestas del Evangelio o del Divino Maestro. Comenzadas en Casa hacia 1925, en concomitancia con la publicación del Evangelio, pasan sucesivamente a ser la actividad primaria de las FSP. Se realizan en ámbito parroquial o diocesano, de una forma que parece casi una liturgia: difusión capilar frecuentemente acompañada de conferencias a varios grupos, pedidos de evangelios, celebración eucarística en la parroquia, bendición y solemne entrega del Evangelio por parte del párroco o del obispo.(47) Relato un testimonio de 1932, proveniente de la comunidad de Palermo, casa abierta en 1930: «¡El Evangelio para todos! Qué consolador y dulce resulta poder introducir en todas las familias la buena palabra y dejar en ellas especialmente el Evangelio. [...] Se difundieron 3.600 ejemplares del S. Evangelio. Se retiraron y destruyeron muchos libros protestantes. Deo gratias! Triunfe el Divino Maestro y sea luz, camino, verdad y vida para todos los hombres».(48) Las fiestas del Evangelio o semanas bíblicas siguieron a gran ritmo hasta la segunda guerra mundial. Reducidas durante los duros años bélicos, enseguida fueron retomadas e incrementadas.(49) La iniciativa se insertó en las Constituciones de 1953.

Sería muy interesante ahondar en la relación habida entre el desarrollo de nuestra espiritualidad o devoción al Divino Maestro y la difusión capilar de su Palabra. Creo que había viva convicción de esta correspondencia cuando las FSP, en 1955, con motivo del año a Jesús Maestro, prepararon —en el marco de una fiesta del Evangelio— la estadística de los ejemplares difundidos hasta entonces por la Familia Paulina: Evangelio 18.861.500; Biblias 2.258.069.(50)

Prolongación de la misión del Maestro Divino, la difusión exige al [a la] apóstol encarnar, vivir y comunicar los sentimientos del Maestro. Tal es la oración con la que las FSP comienzan su jornada, según la fórmula entregada por el Fundador quizás en 1949 y todavía presente en el Libro de oraciones. Cito el texto original: «Jesús Maestro, te ofrezco mi propaganda con tus mismas intenciones cuando predicabas el Evangelio: gloria a Dios y paz a los hombres. María, Madre mía, ampárame y guíame a cada paso. San Pablo Apóstol, obtén que el Evangelio llegue a todos y dispón los corazones a recibirlo dócilmente».(51)

La librería, lugar de anuncio del Maestro. A los cuatro años de haber abierto las primeras librerías, poco más que almacenes, en el otoño de 1933 el P. Alberione escribe a las FSP: «Las librerías son vuestro centro de luz, de amor, de oración. Haced que el Divino Maestro se siente ahí gustosamente como para el discurso de la montaña, santificad vuestras librerías con el silencio, la modestia, la oración. ¿Habéis pensado que la librería es una iglesia? Que lo sea siempre, que sea el lugar de vuestro sacrificio, mortificación y amor a las almas» (CVV 34). No creo forzar las cosas; pero, en la librería, inmolación y anuncio se funden; son como una liturgia eucarística celebrada y vivida en un lugar que para los demás es solamente profano.

La redacción para anunciar al Maestro. No cabe ignorar una pequeña imagen del 1931, la portada del primer número de Familia Cristiana: Jesús Niño en actitud de pequeño Maestro bendiciendo. Las FSP, ideando tal portada, quisieron expresar la estricta relación que hay entre el Maestro y el contenido de aquellas modestas 12 páginas. Esa era entonces la mole de la revista.

En 1938 el Fundador encarga algunas iniciativas redaccionales a las FSP que habían terminado el curso de estudios orientado a formar una religiosa escritora. Se trataba de los sectores de catecismo, liturgia, libros infantiles, Santos Padres, Papas, revistas, etc. Las FSP viven aquel momento histórico con gran conmoción: «Llegó finalmente el momento en que nuestra amada Congregación empieza a tomar el corte ideado y deseado por el Señor Primer Maestro [...]. Como cuerpo resultante de muchos miembros nos ayudaremos de todos modos para seguir al Maestro Divino [...]. Ocuparemos así en la Iglesia el lugar que él, en su infinita sabiduría, ha predispuesto para nosotras».(52) Sí, algunos ámbitos tienen efectivamente una relación particular con Jesús Maestro.

— Las biografías de los Papas, exigidas por el Fundador como prueba de examen para ser admitidas a escribir (1937-38), se presentan con una introducción suya bien significativa para el tema que nos ocupa: «Jesucristo es el Maestro divino dado por el Padre a los hombres. Él dijo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Pero Jesucristo no iba a permanecer siempre en esta tierra. Tras su vida mortal, él continúa viviendo y enseñando en la persona del Papa. Igual que se cambian las partículas del Sagrario y permanece siempre el mismo Jesucristo, así se han sucedido los Papas en la cátedra de San Pedro y vive siempre el mismo Jesucristo en el Papado». Escribiendo luego a las FSP dirá: «Terminada la impresión de todos los libros preparados, será conveniente celebrar una hermosa fiesta a Jesús Maestro» (CVV 72).

— También la colección de los Santos Padres la presenta el Fundador, atribuyéndole un valor precisamente en orden al conocimiento de Jesús Maestro: «Los Padres, los Doctores, los Escritores de la Iglesia son Maestros de la fe, son apóstoles en sus escritos, son intérpretes fieles de la revelación [...]. Ellos son quienes han escrito bien de Dios, de su Cristo y de la Iglesia [...]. En los Padres y Doctores de la Iglesia se conocerá a Jesucristo Camino, Verdad y Vida». Y justo en esta colección tendrán las FSP la atención de publicar algunos escritos de los Padres que presentan al Maestro Divino. Recordemos: san Agustín, La verdadera religión y el Maestro (1951?); san Buenaventura, La ciencia de Cristo (1951); santo Tomás, El Maestro (1958).

— Cristo entero, un método de anuncio. Estamos en la intuición que puede llamarse método, pero que tiene como fuente y manifestación toda la persona del Maestro en su magisterio dirigido a todos los hombres y a todo el hombre. Define en cierto modo la naturaleza misma del apostolado y una de las concreciones más visibles. Me refiero al apostolado catequístico específicamente confiado a las FSP.(53) Para el P. Alberione es el ámbito fundamental donde se puede aplicar el método de llevar todo el hombre a Cristo y todo Cristo al hombre. Escribía a la Hna. Lucina Bianchini, redactora de los textos: «Es una obra apostólica, esta del catecismo, que hace conocer a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida y exige entrega e inocencia de vida».(54) En 1952 nace en Grottaferrata la iniciativa catequística que está más en conexión con Jesús Maestro: la revista Via, Verità e Vita [Camino, Verdad y Vida]. Más que el proprio trabajo, cuenta el espíritu con que se hace. Cada mañana las FSP empiezan su tarea redaccional con la hermosa oración compuesta por el Fundador, tal vez directamente para ellas: «Oh Jesús, Maestro Divino, te ofrezco esta mi pluma y esta obra de mi apostolado con las intenciones con que predicaste el Evangelio. Todo, solo y siempre sea para gloria de Dios y la paz de los hombres. Que toda criatura te conozca, oh Jesús Verdad. Que todos te sigan dócilmente, oh Jesús Camino. Que todos los corazones te amen, oh Jesús Vida» (cfr Libro de oraciones).

Una meditación del 31 de julio de 1954 expresa bien cómo el misterio del Maestro, contemplado en la totalidad de su vida, se refleja sobre el apostolado: «[Jesús Maestro] es la gran riqueza de la Congregación; debemos darlo todo entero: Camino, Verdad y Vida, a consta de disminuir nosotros mismos. No hemos de dejar desviarnos. Se necesita un catecismo lleno de liturgia y de Evangelio. Se necesita un Evangelio lleno de catecismo y de liturgia. Se necesita una liturgia llena de catecismo y de Evangelio. ¡Las tres cosas siempre unidas! Así hemos de salir [con nuestras publicaciones]. No perder nuestra riqueza por poco dinero. Es riqueza que Jesús nos da. Por hacer el libro más pequeño y que cueste dos o tres liras menos, se corre el riesgo de no dar entero a Jesucristo. Esta riqueza han de conservarla íntegra principalmente las escritoras: ¡atentas a no hacerse incoloras! Si se llega a ser incoloras, la Congregación pierde su valor. Mantened firmísimamente vuestro método. Es una gracia especialísima y os toca corresponder a ella». Estas frases no necesitan comentario; más bien pueden ser objeto de un profundo examen de conciencia.

No sólo las FSP cuidan las ediciones relacionadas directamente con el Divino Maestro, sino que algunas ensayan escribir sobre él. Se trata de trabajos notables, aunque hayan permanecido inéditos o no sean completos. Escritos por hermanas que escucharon al Fundador desde el principio y trabajaron bajo su directa guía, expresan bien su visión. Son los estudios de Giovannina Boffa, Crocifissa Benvenuti, Dolores Farci, Marisa Ampon y Ana Maria Cutrupi, preparados todos entre 1940 y 1966.(55) (regrese al sumario)

Sigue: La respuesta a la profecía alberoniana: Jesús Maestro en las obras de las FSP y en las experiencias espirituales - 2 -

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 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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