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JESÚS MAESTRO EN EL
NUESTRO APOSTOLADO
SECUNDO DON ALBERIONE

Actas del Seminario
internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre
de 1996)

por
Teófilo Pérez ssp
Sumario
Premisas
I. El P. Alberione vivió para realizar una misión
específica
1. Lugar
del apostolado en la vida del P. Alberione
2. La
misión, punto de arranque y horizonte del "Proyecto
Alberione"
3. De
la idea a la realización, cuando llegó la hora de la
Providencia
4. Jesús
Maestro, quicio de la obra del P. Alberione
5. La
herencia del apostolado para los hijos e hijas del P. Alberione
II. El libro "Apostolado de la Prensa",
manual directivo de formación y de apostolado
1. Definición
y "justificación" del Apostolado con los m.c.s.
2. Los
contenidos de la predicación medial
3. Las
disposiciones del comunicador
4. El
ámbito de nuestro apostolado
5. Punto
neurálgico del apostolado paulino: relación con Jesús Maestro
Premisas
Este Seminario nos da ocasión para
"volver a las fuentes" (en cuanto creyentes: herederos
de la Escritura y de la Tradición cristiana y, más
específicamente, como paulinos/nas seguidores del P. Alberione),
sobre un argumento fundante: Jesús, el Maestro. De esta
experiencia deberán surgir algunas orientaciones que contribuyan
a completar nuestro corpus doctrinal.(1) Pero no habrá que detenerse sólo ni
principalmente en ideas o en orientaciones: el verdadero
resultado o fruto debe ser un fortalecimiento en lo vivencial,
gracias a una profunda "vuelta a nuestros orígenes".
El título de esta ponencia es «El
"Maestro" en nuestro Apostolado según el P.
Alberione». Aquí el término "Maestro" se
entiende antonomásticamente, en sentido eminente: es decir, el
Maestro Divino, Jesucristo. Se trata de ver, según la óptica
del P. Alberione, la relación profunda que nuestro apostolado
tiene con la persona de Jesucristo Maestro. Anticipando en parte
las conclusiones, puede decirse que nuestro apostolado tiene su origen
en Cristo Maestro, su objeto o finalidad y hasta su modalidad
o método.
- Su origen, porque de
Cristo y en vista de Cristo arrancó la primera
inspiración del P. Alberione, cuando sintió
íntimamente la invitación «Venid todos a mí » (AD
15) como una llamada a «hacer algo por el Señor y por
los hombres del nuevo siglo...», poniendo al servicio
del Evangelio los poderosos medios modernos con la misma
fuerza y dignidad con las que había sido asumida, desde
los orígenes de la Iglesia, la predicación oral
tradicional.
- Su objeto, pues se trata
de «vivir de Cristo y darlo a todos» con todos los
medios (cfr AD 93-94, 100, 186...), considerándolo
fundamento de todo, Aquel que asegura la propia
presencia, «Yo estoy con vosotros...» (AD 16), y
da eficacia a la obra.
- Su método o paradigma,
pues Cristo Maestro es el "modelo" tanto para
la vida de todo apóstol (cfr AD 97-98) cuanto para el
modo de comunicar pastoralmente con las personas (cfr AD
82).
- Cuando los Paulinos hablamos de
"apostolado" o de "misión", no
tratamos de teorías o abstracciones, sino de una
"obra" (o acciones concretas, si bien insertas
en un cuadro de referencia ideal): veremos al respecto la
ocupación que llenó la vida del P. Alberione.(2)
Tomando como falsilla la frase de los
Hechos (1,1: «lo que hizo y enseñó Jesús desde el
principio»), que resume todo el magisterio de Jesús, esta
ponencia se estructura en dos partes:
- Ante todo afrontando el tema
propuesto desde el punto di vista narrativo: es
decir apoyándose en la biografía alberoniana más que
insistiendo en teorizaciones o conceptos (que parten de
una reflexión y pasan a engrosar otras reflexiones), si
bien no es posible, claro está, renunciar del todo a
consideraciones abstractas.
- Luego, recorriendo los puntos
fuertes que el P. Alberione trató y desarrolló en el
libro Apostolado de la Prensa, verdadero "manual
directivo" para la formación del joven plantel
paulino.
- Como complemento de esta doble
perspectiva e íntimamente entreverado con ella, conviene
no olvidar otro elemento de relevante importancia en el
magisterio de Cristo Jesús y, salvadas las distancias,
en el del P. Alberione: el aspecto del sufrimiento. No
desarrollaré este elemento: me limito a señalarlo. En
un opúsculo sobre "Jesús Maestro" del
biblista monseñor Garófalo,(3) se hacía notar que Jesús dio el último
toque a su cometido de Maestro de los Apóstoles con su
pasión y muerte; es decir, Jesús completó la
formación de los suyos con la cruz. En el P. Alberione,
tras las huellas de san Pablo (cfr Gál 6,14-16; y
también He 9,16; Col 1,24; 1Cor 12,18-23; 2Cor 12,10;
Flp 2,17...), sucedió algo parecido: su función de
"maestro", además del fácere et docere [hacer
y enseñar], tiene espacio notable en el pati [padecer].
El P. Alberione ratifica con su vida un largo magisterio
sobre la necesidad de la cruz en nuestro apostolado. Ello
responde a la ley evangélica: «Si el grano de trigo,
una vez caído en tierra, no muere, permanece él solo;
en cambio, si muere, produce mucho fruto» (Jn 12,24).(4) (regrese al sumario)
Sigue: El P. Alberione vivió para realizar una misión
específica - 1-
Jesús Maestro ayer, hoy y
siempre Excursus
histórico-carismático
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