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JESÚS MAESTRO EN EL NUESTRO APOSTOLADO
SECUNDO DON ALBERIONE


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Teófilo Pérez ssp

 

Notas

52 SP marzo 1936; cfr CISP 59. Los Documentos Capitulares de 1969-1971 resumen así (en el n. 409) esta actitud fundamental: «Nuestra comunidad, nacida como intención de amor (cfr AD 15), realiza así la caridad: la oración, el estudio, la consagración religiosa, las varias manifestaciones de nuestra vida, tienen su propia finalidad y toman carácter de nuestra vocación apostólica, destinada a un gran servicio a los hombres nuestros hermanos». Y esta "intención de amor", para Don Alberione, no se limita a una actitud intimista y como romántica, sino que tiene aplicaciones bien concretas incluso en el campo organizativo: «Una manifestación de caridad [es] la coordinación de las ediciones entre las naciones de una misma lengua. [...] Ello [se hará] en la medida de lo posible, pero el principio hay que seguirlo; de ahí saldrán ganando el apostolado y los miembros» (UPS III, 34). (regrese al texto)

53 Esta cercanía a la misión de Jesús debe ser un fuerte estímulo: «El paulino está lleno de santo orgullo por pertenecer a la Congregación, querida por Dios y, según las necesidades de los tiempos, ratificada por la Iglesia con su autoridad y asistencia divina... ¿No tiene por apostolado la doctrina de Jesucristo con los medios modernos, "ut innotescat per Ecclesiam multiformis sapientia Dei" y para revelar a todos el Cristo integral Camino, Verdad y Vida? ¿No enseña la más amplia y segura senda de santificación? [...] ¿No tiene una misión anchísima, para todo el mundo? [...] Esta Congregación, como hizo San Pablo, ¿no debe anunciar el "magnum pietatis sacramentum, quod manifestatum est in carne, justificatum est in spiritu, apparuit Angelis, prædicatum est gentibus, creditum est in mundo, assumptum est in gloria" (1Tim 316)? Y estas cosas, bien meditadas, ¿no llenarán de santo entusiasmo el corazón de un paulino? Ciertamente hubo y hay males entre nosotros... pero prevalecen ampliamente los bienes, los frutos buenos» (CISP 1050s). (regrese al texto)

54 Ejercicios a las religiosas, 1964. La figura de Cristo resulta más cercana trámite San Pablo Apóstol, que «dice a los paulinos: Conoced, amad, seguid al Divino Maestro Jesús. "Imitatores mei estote sicut et ego Christi". Esta invitación es general para todos los fieles y devotos suyos. Para nosotros hay algo más, pues somos hijos. Los hijos tienen la vida del padre; vivir, pues, en él y con él para vivir en Cristo Jesús. Son muy apropiadas para nosotros las palabras que dirige a sus hijos de Tesalónica, recordándoles que él se ha hecho forma para ellos: "Ut nosmetipsos formam daremus vobis". Jesucristo es el perfecto original; San Pablo fue hecho y se hizo para nosotros forma, de modo que en él nos forjemos para reproducir a Jesucristo. San Pablo no es forma para una reproducción física de semblanzas corporales, sino para comunicarnos al máximo su personalidad: mentalidad, virtud, celo, piedad... todo. La Familia Paulina, compuesta de muchos miembros, debe ser San Pablo viviente en un cuerpo social» (SP oct. 1954; cfr CISP 1152). (regrese al texto)

55 Repetidamente el P. Alberione reafirmó su convicción de que «el problema fundamental es el vocacional» (SP dic. 1958; cfr UPS I, 21); «el máximo problema de la Iglesia son las vocaciones» (UPS I, 342), e ideaba planes quinquenales para "duplicar" el número de profesos en la Sociedad de San Pablo, asignando a cada Casa, pro rata parte, el índice de crecimiento vocacional (Ib., 86-87). (regrese al texto)

56 «Vagando con la mente en el futuro, le parecía que en el nuevo siglo personas generosas sentirían cuanto él sentía; y que, asociadas en organización, se podría realizar lo que Toniolo tanto repetía: "Uníos!"» (AD 17). (regrese al texto)

57 SP abril 1957; cfr CISP 159. (regrese al texto)

58 SP abril 1957; cfr CISP 157-158. (regrese al texto)

59 Cfr L. Rolfo, .o.c., 209 ed. it. Hubo sin embargo momentos en que el P. Alberione pensó seriamente en "retirarse" y dejar su obra en otras manos. A primeros de 1923 «pareció que el físico del P. Santiago no podría soportar el duro régimen de vida que se había impuesto. Las piernas lo sostenían a duras penas. Sufría a menudo molestias en la garganta, y el estómago rechazaba todos los alimentos que tomaba» (Ib., pág. 184; ed. esp. pág. 174). Justo entonces, en coincidencia con la muerte de su madre Teresa, se vio obligado, por una fuerte crisis de tisis, a retirarse de la Casa unos meses. «Parece cierto que el P. Alberione tuvo entonces el convencimiento de que iba a morir pronto [los médicos le daban al máximo dieciocho meses de vida], o al menos de que no podría volver a sus ocupaciones ordinarias. Por eso ya había designado como continuador de su obra al canónigo Chiesa» (Ib., 186; ed. esp. 176; cfr T. Giaccardo, Diario, Pagine scelte, 1996, 262: 29 marzo 1919). Algunos años más tarde, cuando estaba en curso la aprobación diocesana de la Pía Sociedad de San Pablo, el P. Alberione tuvo un conato de "abdicación", y escribió a monseñor Re, obispo de Alba: « En la eventualidad de que S.E. apruebe las Reglas para la constitución de la Sociedad, propongo (y lo hago una sola vez): retirarme del oficio de Superior y que S.E. y los socios nombren Superior al Teol. Giaccardo. Yo pido entrar en la Pía Sociedad de San Pablo y permanecer en cualquier oficio, como uno de tantos, si se me concede esta gracia» (Ib., 208). La propuesta no surtió efecto y el "retiro" no se produjo. Cayó asimismo en el vacío un "proyecto" de Capítulo general esbozado a finales de 1935, que preveía «el nombramiento de un Superior general y de un Consejo con funciones más regulares» (Ib., 347; cfr CISP 52). Esta vez fue la propia Congregación de Religiosos, por medio de su Secretario, mons. Pasetto, quien desaconsejó el "proyecto": «Trabajad, no perdáis tiempo en Capítulos generales, no gastéis dinero en viajes para hacer capítulos; ahora trabajad y consolidaos» (G. Barbero, o.c.., 531). (regrese al texto)

60 SP abril 1957; cfr CISP 157s. (regrese al texto)

61 Cfr CISP 174. (regrese al texto)

62 Respecto a la componente del sufrimiento, ver lo apuntado más arriba (nota 4). Añado sólo un testimonio del P. Doménico Valente referido en la conferencia a los Juniores de Roma en octubre de 1981: «El 30 de diciembre del año pasado tuve esta declaración del médico personal del P. Alberione. Dice el doctor Bussetti: "He estado, como médico, junto al P. Alberione, los últimos diez años de su vida. Los últimos dos o tres estuve a su lado casi diariamente. Era de una docilidad única en dejarse curar. Nunca rechazó una terapia, aunque fuera dolorosa. Pero lo que más estupor nos causaba a los médicos era su columna vertebral en forma de Z (zeta). Esta deformación le causaba dolores atroces... Pero nunca se quejó de ellos. Sólo una vez me confió: ¡Cuántas noches he pasado apoyada la espalda a la pared y rezando el rosario! Cuando se intentó aplicarle una cura para esos dolores, se opuso diciendo: Los dolores empezaron con el comienzo de la obra y me hacen compañía. Su sufrimiento era una continua ofrenda a Dios por su Instituto. Estando junto a él y recibiendo sus confidencias, me di cuenta de que sufría espiritualmente por los pecados que los suyos cometían, ofreciendo en reparación por ellos sus dolores". Puede decirse que todas las grandes cosas que hizo el P. Alberione, las maduró en el dolor. Y cuando se habla de dolor, no entiendo sólo el físico. Había también, como nos sucede a todos, los dolores psicológicos, morales...». (regrese al texto)

63 SP dic. 1971; cfr G. Barbero, o.c., 903-904. (regrese al texto)

64 El libro, reelaborado y actualizado (y usado antes para las "clases de apostolado": cfr G. Barbero, o.c., 457), tendrá otras ediciones en 1944, 1950 y 1955, con el título Apostolado de la edición [en alguna de ellas "Apostolado de las ediciones"]. Manual directivo de formación y de apostolado. El contenido (en la edición de 1944) está distribuido en dos partes: I. El apostolado (6 capítulos); El apóstol (13 capítulos). II. El apostolado de la prensa (38 capítulos); El apostolado del cine (4 capítulos); El apostolado de la radio (un capítulo). En la edición de 1950 y de 1955 se añadió otro capítulo sobre El apostolado de la televisión. (Cfr A. Damino, Bibliografia di Don G. Alberione, Roma 1994, 49-50).

Estos son los títulos y subtítulos de los 29 capítulos de la 1ª edición (1933): 1) Qué es el AP [=Apostolado de la Prensa]: es la predicación, de la divina Palabra, con la impresión. 2) Objeto triple del AP: dogma, moral, culto. 3) Origen del AP: viene de Dios, ha sido adoptado por la Iglesia, es practicado universalmente. 4) Carácter del AP: es pastoral, en el pensamiento, en la forma. 5) Preparación triple del AP: mente, voluntad, corazón. 6) Ministro del AP: ordinariamente es el sacerdote, que en los varios oficios, suministra la ciencia sagrada para la salvación de las almas. 7) Tres exigencias del AP: sentir con Jesús, sentir con la Iglesia, sentir con San Pablo por las almas. 8) Los católicos en el AP tienen una parte importante: escribir, imprimir, difundir. 9) El trabajo material en el AP: es la sabia actividad humana, utilizada para el apostolado, con los grandes medios. 10) María Reina de la historia: presidió la idea creadora de Dios, preside su desarrollo, presidirá su consumación. 11) Santa Misa en honor de Jesús Maestro (tres partes): Jesús Verdad —desde el comienzo hasta el ofertorio excluido—, Jesús Camino —desde el ofertorio al padrenuestro excluido—, Jesús Vida —del padrenuestro al final—. 12) La Visita (eucarística) del apóstol de la prensa significa: ir a la escuela de Jesús, reproducir a Jesús, reafirmar su comunión. 13) La Comunión del apóstol de la prensa: unión de la mente, de la voluntad, del corazón. 14) Orden del AP: la doctrina de la Iglesia, la Sagrada Escritura, la Tradición. 15) Las ilustraciones: qué son, su importancia, práctica. 16) El boletín parroquial: qué es, importantísimo medio de pastoral, práctica. 17) La biblioteca parroquial: qué es, importancia, práctica. 18) Cómo dar la doctrina de la Iglesia a los principiantes: qué es, método, normas prácticas. 19) Cómo dar la doctrina de la Iglesia a los proficientes: qué es, principios generales, normas particulares. 20) Cómo dar la doctrina de la Iglesia a los perfectos o doctos: qué es, metodología general, metodología particular. 21) "omnia vestra sunt": sometámonos a Jesús, como Jesús se sometió al Padre, con todo el corazón. 22) La redacción en el AP: qué es, importancia, cómo hacerla. 23) La propaganda: qué es, importancia, medios de difusión. 24) Culto a la Sagrada Escritura, al Evangelio y en general a la Biblia hay que rendir un culto relativo de latría: con la mente, con la voluntad, con el corazón. 25) Los religiosos y el AP: campo, eficacia, esperanzas. 26) Los pecados de la prensa: son ofensas a Jesús Maestro, que fácilmente de multiplican, y que es necesario detener y reparar. 27) Fiesta del Divino Maestro: preparación, guía, conclusión. 28) La Santa Biblia y el AP: la Biblia es para el AP la verdad, el camino, la vida. 29) Propaganda en la prensa —llamada normalmente "anuncios"— tiene tres finalidades: intelectual, moral, económica. Conclusión: aplicación en la redacción, en la impresión, en la propaganda. (regrese al texto)

65 Por ejemplo, como resulta de la nota precedente, el capítulo VIII (págs. 34-38) está dedicado a "los católicos en el AP", donde tienen una parte importante: escribir, imprimir, difundir. Y en los capítulos XVI y XVII (págs. 72-82) se tratan los temas del "boletín parroquial" y de la "biblioteca parroquial", como medios importantísimos de pastoral. (regrese al texto)

66 Nótese que estamos en el contexto del célebre sueño/revelación (cfr Ib., 151-158), cuando el P. Alberione examinó "toda su conducta" para ver si procedía según los designios de Dios. (regrese al texto)

67 «Nuestra Congregación ha nacido para la divulgación de la verdad y de cuanto sirve a un modo cada vez más elevado de vivir y particularmente para la salvación eterna» (UPS III, 131). «La Pía Sociedad de San Pablo ha surgido para el Apostolado de la Prensa. Tiende a dar a conocer y difundir la doctrina de la Iglesia con la prensa, como lo hace la predicación de viva voz. En este apostolado no sólo importa la difusión del libro o del periódico, no sólo importa el trabajo técnico o tipográfico, sino sobre todo la redacción, el escribir. [...] En esta obra se les ofrece a las almas lo que en primerísimo lugar debe dar un apóstol de la prensa: dogma, moral, culto. El AP es continuación de la obra de los Hagiógrafos, de los Santos Padres, de los Doctores» (SP junio 1933; cfr CISP 39-40). «Hay [sacerdotes] diocesanos y [sacerdotes] religiosos que ejercen la pastoral directa. Y hay muchos sacerdotes de ambos cleros empleados en otros cometidos, por lo general en pro de toda la Iglesia y de todas las almas [...]. Ejercen una pastoral indirecta, pero más necesaria, más alta, más amplia. Ahí entra el apostolado de las ediciones de modo directo complementario, necesario, amplio, fatigoso» (UPS I, 427). Los Documentos Capitulares de 1969-1971 (n. 71) subrayan este mismo punto de partida, presentándolo como el horizonte para todos los paulinos: «Situados con la profesión de los consejos evangélicos en las primeras líneas de la misión apostólica de la Iglesia, hemos recibido un mensaje de salvación para transmitírselo a todos los hombres (cfr GS 1) y estamos obligados a llevar el anuncio del evangelio (cfr AG 1) y el don de los bienes de la gracia a todos los llamados a convertirse en templo del Espíritu de Dios (cfr LG 17). La evangelización es por consiguiente el fin principal hacia el que tiende nuestra vocación apostólica, pues el Espíritu Santo llama a todos los hombres a Cristo mediante la semilla de la palabra y la proclamación del evangelio (cfr AG 15)». (regrese al texto)

68 «Nuestro apostolado está en la misma línea de la predicación de Cristo: "Es la continuación del apostolado del Divino Maestro" [AP, pág. 3]» (Doc. Cap. 1969-1971, n. 134). «Atribuyendo la categoría de "predicación" a nuestra actividad apostólica [...], configuramos nuestra misión como comunicación..., en la cual el hombre se encuentra con Dios por la mediación de la palabra humana; en cuanto por medio de ella es manifestado, anunciado y comunicado a los hombres el plan salvífico de Dios. Esta comunicación, a su vez, no anuncia solamente la salvación, sino que la confiere, siendo "un poder de Dios para la salvación de todo el que cree" [Rom 1,16]» (Ib., n. 137). (regrese al texto)

69 Hoy el término predicación, a parte su exacto significado técnico, puede evocarnos algo retórico o artificioso (cfr Doc. Cap., n. 71, nota 37). El término evangelización proviene de la palabra griega evangelio, que en el AT significa el mensaje gozoso (la noticia que produce alegría) y la recompensa dada al mensajero portador de tal buena noticia. Evangelizar equivale pues a anunciar hechos salvadores; concepto que proviene del Deuteroisaías (52,7: «¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del heraldo que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Ya reina tu Dios!"». El NT no usa el término abstracto evangelización, sino el verbo evangelizar (57 veces: 28 en Pablo, 15 en Hechos, 10 en Lucas) y el sustantivo evangelio (76 veces: 60 en Pablo, el resto en los Sinópticos, ninguna vez en Juan). Evangelio es la buena noticia de Dios o de Jesucristo. Según Marcos, evangelio es la historia de Jesús a través de sus acciones. Juan sustituye el término evangelio por testimonio o envío. El término evangelización se impuso hacia 1900, por obra del teólogo protestante R. Speer, y ha sido usado por los católicos (incluso antes del Vaticano II) para favorecer el ecumenismo y para alejar las connotaciones colonialistas que la palabra misión había tomado. Tras la publicación de la exhortación apostólica de Pablo VI Evangelii nuntiandi (12 dic. 1975), el termino evangelización sustituyó casi totalmente durante algunos años el de misión. Pero a su vez, este último ha sido "renovado" o recreado en su significado fuerte: misión deriva del latín "míttere" (que traduce el griego "apostello", enviar) e incluye en su significado tanto el acto del envío, como el contenido del mismo, es decir la relación entre quien envía y el enviado (cfr C. Floristán, Evangelización, en Conceptos..., 461s). Con este mismo espesor se usa el término misión en el documento "A propósito de la 3ª prioridad", n. 1.1, Roma 1992. (regrese al texto)

70 «Con el nombre de apostolado nuestro se entiende una verdadera misión, que puede definirse predicación de la divina palabra con medios técnicos por medio de la edición. Oponer al arma del error la de la verdad. La edición es una conquista del progreso; es el uso de los medios modernos, dones de Dios, ordenados a Su gloria y a la salvación de las almas (Pío XI). Es el anuncio de la buena nueva, de la verdad; por tanto verdadera evangelización» (UPS III, 124; cfr Ib., Instrucción VI, 123-134). (regrese al texto)

71 Sobre estas razones insiste en el capítulo III: "Origen del AP" (págs. 10-14), pasando lista de muchos textos bíblicos, del Magisterio oficial de la Iglesia, del uso hecho por los Apologistas, Santos Padres, Doctores, Santos, el Clero, los Religiosos..., para concluir: «El AP viene por tanto de Dios, ha sido adoptado por la Iglesia, es usado universalmente». El P. Alberione vio ratificada esta su idea-quicio con la aprobación solemne del apostolado de los m.c.s. en el decreto Inter mirífica del Vaticano II, saludado por él con enorme gozo: «La fiesta de Jesús Maestro en 1964 [entonces se celebraba en enero, NdR] reviste particular solemnidad. En efecto, nuestro apostolado [ha sido] aprobado, alabado y establecido como deber para toda la Iglesia [...]. En muchísimos documentos pontificios se había hablado de él ocasionalmente o expresamente. Ahora se debatió, aclaró y definió en el Concilio Ecuménico Vaticano II, representante de toda la Iglesia, presente el Papa que "aprobó, decretó, estableció". La actividad paulina ha sido declarada apostolado, junto a la predicación oral, declarado de alta estima ante la Iglesia y el mundo» (SP dic. 1963; cfr CISP 323-326). (regrese al texto)

 

 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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