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JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE
La espiritualidad del Paulino comunicador

Actas del Seminario internacional sobre "Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

Documento del Gobierno General
a conclusión del Seminario Internacional
sobre "Jesús, el Maestro"

 

2. CRISTO MAESTRO, INSPIRACIÓN
DE LA ACTIVIDAD FUNDACIONAL DEL P. ALBERIONE

"El amor de Cristo no nos deja escapatoria" (2Cor 5,14)

2.1. En la escuela del único Maestro

A propósito de las formas de oración usadas en el seminario e introducidas en la nueva fundación, el P. Alberione aclaró que había mantenido la costumbre de dedicar la primera semana del mes a devociones particulares, pero modificando algo: "Acomodó [tales prácticas] a las necesidades particulares, dando cabida a la devoción a San Pablo Apóstol y al Divino Maestro, que compendia todas las devociones a Jesucristo" (AD 180). Así pues, acomodó a la "particular necesidad" apostólica de la Familia Paulina la espiritualidad madurada en el seminario y centrada en los tres modelos: Jesús Maestro, María Reina de los Apóstoles y San Pablo Apóstol (cfr AD 81). Y ello porque "el mundo necesita a Jesucristo Camino, Verdad y Vida, y [María] lo da mediante los apóstoles y los apostolados" (AD 182).

La devoción a Cristo Maestro en el P. Alberione presenta un evidente proceso de desarrollo: tiene una fase inicial, que se adivina en los primeros trazos durante la formación seminarística y en el primer ministerio sacerdotal. Luego se hace explícita en las motivaciones doctrinales y operativas. Sin embargo, el título de Jesús "Maestro" no entra explícitamente en las fórmulas oficiales de la piedad paulina, ni en ningún otro texto del período fundacional, hasta después de 1920. El viraje decisivo en la explicitación del título, de la doctrina y de la devoción acaece a partir de agosto de 1921, cuando las comunidades paulinas se establecen en la casa propia, apenas construida, tras las frecuentes mudanzas en casas ajenas. Tampoco fue inmediato el enlace del título "Maestro" con la autodefinición juánica "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Cronológicamente, tal enlace puede situarse entre el otoño de 1923 y la primavera de 1924. Desde comienzos de 1924 en adelante, la fusión entre el Maestro y el trinomio Camino-Verdad-Vida es ya una realidad adquirida, se hace fórmula habitual. El punto culminante de tal evolución lo constituye el sueño-visión de Cristo envuelto en luz, que dice: "No temáis, yo estoy con vosotros – Desde aquí quiero iluminar – Arrepentíos de vuestros pecados" (cfr AD 151-160).

A partir de 1934, el P. Alberione provee también a una nueva iconografía, dando disposiciones adecuadas para la realización de un cuadro de Jesús Maestro Camino-Verdad-Vida, que sirviera para las portadas de los Evangelios y para las imágenes que deberían sustituir en los locales paulinos los cuadros del Sagrado Corazón.

La obra fundacional del P. Alberione, con la constitución de los sucesivos Institutos, procede pareja a la profundización de una espiritualidad adecuada para la vocación misionera de los Paulinos y Paulinas.     (Sumario)

2.2. Total entrega de la propia vida a Cristo

El término "devoción", referido al modo específico de acercarse a Cristo Maestro y profundizar en su figura, hay que entenderlo en su significado más rico, a partir de su raíz etimológica latina, "devotio", que significa entusiasmo y dedicación total a una persona admirada y amada. Nunca debe entenderse como "devocionismo" o "sentimentalismo piadoso". El P. Alberione precisa: "Devoción equivale a consagración, entrega al Maestro Divino Camino, Verdad y Vida, donación total, integral de nosotros mismos, en las fuerzas físicas, morales, intelectuales, y también en el ser del cual provienen las fuerzas. Es tomarlo todo del Maestro Divino en su luz, en su espíritu, en sus ejemplos y en su gracia. Vivir en él, por él, con él y de él" (HM I,3,14).

La devoción es, por tanto, donación total del pensar, del actuar y del orar; mente, voluntad y corazón referidos a Cristo Maestro Verdad, Camino y Vida.

La totalidad del Paulino se encuentra vitalmente con la totalidad de Cristo sobre todo en los momentos de oración y de profunda comunión de alma. La adoración eucarística, hecha según el "método verdad, camino, vida", se propone ya a partir de enero de 1924. Otro tanto se diga del culto al Evangelio (en forma de lectura continua en las clases y de "exposición" en la capilla y en otros locales), así como las "fiestas del Evangelio" en las parroquias, pues "la Buena Prensa debe ser el comentario al Evangelio" (UCBS 15 mayo de 1924; PP 841). Las "jornadas del Divino Maestro y de la Buena Prensa" se amplían luego en el "mes al Divino Maestro". Se intensifica la plegaria de "reparación" ante los daños de los "malos maestros" que "levantan cátedras contra el Divino Maestro".

En todas estas manifestaciones es evidente la unidad inseparable entre espiritualidad y compromiso apostólico en la Buena Prensa.     (Sumario)

2.3. Una devoción integral

El título "Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida" expresa la "totalidad" de la persona de Cristo contra cualquier unilateralidad o particularismo. "En el estudio de las varias espiritualidades [...] apareció cada vez con más claridad que todas tienen aspectos buenos, pero en el fondo está siempre Jesucristo, Divino Maestro, y cada una considera especialmente alguno de sus aspectos. [...] Pero si se pasa luego al estudio de San Pablo, se encuentra al Discípulo que conoce al Maestro Divino en su plenitud: él lo vive entero, sondea los profundos misterios de su doctrina, de su corazón, de su santidad, de la humanidad y divinidad; lo considera doctor, hostia, sacerdote; nos presenta al Cristo total, come él mismo se definió: Camino, Verdad y Vida. En esta visión está la religión: dogma, moral y culto; en ella está Jesucristo integral; por esta devoción queda el hombre apresado, conquistado por Jesucristo. La piedad es plena, y el religioso, como el sacerdote, crecen... hasta la plenitud y perfecta personalidad de Jesucristo; hasta sustituirse en el hombre o al hombre: Vivo yo, pero no soy yo; es Cristo quien vive en mí [Gál 2,20]. En esta devoción confluyen todas las devociones a la persona de Jesucristo Hombre-Dios" (AD 159-160). El Cristo integral asume todo el hombre para una "cristificación" de la mente, el corazón y la voluntad.

La insistencia del P. Alberione sobre el "Cristo integral" trata de corregir el "devocionismo" del tiempo y las presentaciones fragmentarias de la fe. El relance de una recta espiritualidad y de una evangelización no unilateral está en vivir y presentar un Cristo integral (dogma, moral, culto) a la totalidad de la persona (mente, voluntad, corazón). "Hemos de corregir nuestra tendencia a dividir a Cristo, a parcelar lo que Él ha unido. Desde tiempo atrás se ha notado esto en muchos predicadores y escritores. El hombre, aun con tres facultades distintas, es uno; y cuando actúa, aunque predomine una u otra de ellas, las tres contribuyen a hacer el bien o el mal. [...] Hay que llevar, pues, todo el Cristo al hombre, y dar todo el hombre a Dios por Jesucristo. Separando dogma, moral y culto, haríamos del hombre un mutilado que no podría llegar a la salvación, al no estar inscrito en el Cristo total" (San Paolo, nov.-dic. 1954).     (Sumario)

2.4. Enseñanza y testimonio

Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida presenta además la integralidad de su obra: "Hay quienes en Jesucristo consideran el título de Maestro sólo, o casi sólo, por su predicación. Ello no es suficiente: Jesús es Maestro por su vida ejemplar, pues primero dio ejemplo y sólo después predicó; Jesús es Maestro todavía más porque comunica la vida y la gracia para entender su doctrina, para creer en sus palabras, para admirar e imitar sus virtudes inefables" (UCAS, julio 1942, p. 60). Así pues, el título de "Maestro" no expresa sólo su función de enseñar y los contenidos de su enseñanza, sino que incluye también el ejemplo de las obras, que le hace modelo, y la fuerza comunicada por él para conocerlo e imitarlo. Maestro entendido, por tanto, como quien enseña la verdad sobre Dios; quien es modelo de vida según Dios; quien ayuda concretamente a captar a Dios y amarlo en práctica (cfr AE 189).     (Sumario)

2.5. Una espiritualidad trinitaria, mariana, paulina

Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida nos abre a la totalidad de Dios: "No nos quedemos sólo en la devoción al Maestro: a través de él hay que llegar a glorificar, agradecer, satisfacer y suplicar a la santísima Trinidad" (APD III [22 julio 1958] 191). Aún más: "No está solamente Jesús; con él están el Padre y el Espíritu Santo: "Si uno me ama, dice Jesús, vendremos a él y nos quedaremos a vivir con él" [Jn 14,23]; si hay amor a Jesús, vienen a nosotros las tres Personas divinas y tenemos así la vida trinitaria íntima" (CCP, 23-26 julio 1962).

La integralidad de Cristo aparece además en estricta unión con María, Reina de los Apóstoles, y con el apóstol San Pablo: "La Familia Paulina aspira a vivir integralmente el Evangelio de Jesucristo Camino, Verdad y Vida en el espíritu de San Pablo, bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles. Todo el hombre en Cristo, para un total amor a Dios: inteligencia, voluntad, corazón, fuerzas físicas. Todo: naturaleza, gracia y vocación para el apostolado" (AD 93; 100).

Las tres "devociones" forman la espiritualidad paulina, que representa un don para toda la Iglesia: "La sabiduría y el amor de Dios ha querido confiar a la Familia Paulina una preciosa misión, que es de sumo provecho para la Iglesia y la humanidad: a) Conocer mejor, imitar, rezar y predicar a Jesús Maestro único [...]; b) Conocer mejor, amar, rezar y predicar a María en su título específico de "Regina Apostolorum" [...]; c) Conocer mejor, imitar, rezar y predicar a San Pablo apóstol" (UPS II, 243-244).

Estas devociones son parte esencial del patrimonio carismático que constituye el "espíritu" de nuestra Institución (cfr UPS I, 51).

Por eso en 1960, tras enumerar todos los Institutos que forman la Familia Paulina, el Fundador concluye: "¡Gran responsabilidad! Debe ser uno el espíritu, el contenido en el corazón de S. Pablo, "cor Pauli cor Christi"; son iguales las devociones; y los varios fines convergen en uno común y general: dar al mundo el Cristo completo, como Él se definió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"" (UPS I, 120).     (Sumario)

2.6. Espiritualidad para la misión específica

Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida, representado por toda la Familia Paulina, asume los rasgos de Cristo Pastor testimoniado por las Hermanas Pastorcitas. También María, Reina de los Apóstoles, se presenta en ellas como Madre del Buen Pastor y, junto al apóstol San Pablo, está San Pedro. Esta "devoción diversa" de las Pastorcitas la explica el P. Alberione en orden a la misión específica: "Me diréis: "¿Y por qué nosotras honramos a Jesús bajo el aspecto de Pastor y no de Maestro como las otras familias Paulinas?" Respuesta: "¡Porque debéis ser Pastorcitas!" Jesús es siempre el mismo, pero vosotras debéis formaros para las almas y, como Jesús, saber dar la vida a las ovejas" (PrP I, 7).

La espiritualidad tiene, pues, una funcionalidad apostólica, que el P. Alberione precisa: "El espíritu de la Familia Paulina está en la devoción a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida. Luego, cada Instituto de la Familia Paulina tiene un apostolado indicado y el título que se añade es un título para indicar el apostolado. Como por ejemplo se añade el título de Jesús Buen Pastor en cuanto indica el apostolado" (PrP II, 275).

En estas palabras se explicita el sentido de una "espiritualidad para la misión". El P. Alberione reafirma esta realidad diciendo: "Si yo hubiera encontrado algo mejor, más adecuado a los tiempos, como piedad o como apostolado, lo hubiera introducido" (UPS I, 52).     (Sumario)

Sigue en la parte 3°

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