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JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE
La espiritualidad del Paulino comunicador

Actas del Seminario internacional sobre "Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

Documento del Gobierno General
a conclusión del Seminario Internacional
sobre "Jesús, el Maestro"

 

3. CRISTO MAESTRO,
ESPIRITUALIDAD DEL PAULINO COMUNICADOR

"Me hago todo para todos" (1Cor 9,22)

3.1. Devoción y estilo de vida

La espiritualidad centrada en Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida no entraña sólo el aspecto "orante" del Paulino, sino que es un "estilo de vida" inspirador de todos los aspectos del carisma. "La devoción al Maestro Divino no es una devoción accesoria: abraza toda nuestra vida espiritual, todos nuestros estudios, todo nuestro apostolado, toda la actividad externa: todo" (Pr 6 [1958], 5). Aún más: "Toda la piedad y la formación interior debe componerse y sustanciarse en Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida. Todo el estudio se desarrolle y complete con el conocimiento de Jesucristo Maestro Camino, Verdad y Vida. Todo el apostolado se dirija a dar a los hombres a Jesucristo Camino, Verdad y Vida" (Vad 575).

Tal espiritualidad ha de extenderse, pues, a todos los aspectos de nuestra vida, descritos por el Fundador con la imagen del "carro": "La Congregación es como un carro que avanza sobre cuatro ruedas: el espíritu, el estudio, el apostolado, la pobreza. Este es el carro que transporta el Evangelio a las almas y sobre el que debemos estar para ofrecer este Evangelio a las almas" (Vad 365). La imagen del carro motiva una "espiritualidad para la misión": el carro está en función de "llevar y dar el Evangelio a las almas" y las ruedas deben caminar en sincronía. Toda desarmonía entre las "ruedas" produce un bloqueo que impide avanzar. El P. Alberione observa al respecto: "Es relativamente fácil ocuparse y hacer progresar una o dos partes; pero lo que debe cuidarse es el conjunto: cómo han de moverse las cuatro ruedas de un carro. Por esto se requiere oración, consejo, reflexión al elegir para los cargos de mayor responsabilidad a quien sea equilibrado" (CISP 169). El Paulino equilibrado, según el P. Alberione, armoniza las "cuatro ruedas" para que el carro proceda en el camino de la evangelización. Se trata de un equilibrio misionero.     (Sumario)

3.2. Apóstoles con los medios modernos

La espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida es adecuada a la misión del Paulino porque nuestro apostolado es "predicación auténtica", nuestra función apostólica es "magisterial" y "docente". Es "la predicación de la Palabra de Dios con los medios técnicos, las técnicas audiovisuales: el docete, repitiendo la enseñanza de Jesucristo y de la Iglesia de modo que llegue antes y con mayor amplitud" (UPS I, 152). La identidad del Paulino puede expresarse con el término "apóstol": "¿Cuándo se es apóstoles? Cuando se vive de Jesucristo, cuando puede decirse: "Vive en mí Cristo", entonces se irradia a Jesucristo. Se lo irradia con las palabras de la predicación, se lo irradia en la vida con los ejemplos, se lo irradia en la oración con la súplica al Señor; se lo irradia con las obras mediante las ediciones, el trabajo para la salvación de las almas" (Pr I, 50).

El apostolado paulino es "continuación de la obra de Cristo Maestro"; por esto se funda sobre el "sacerdocio paulino", es una predicación auténtica: "Por apostolado de la edición no se entiende aquí simplemente el conjunto de iniciativas que rechazan cuanto ofende a la moral y a la fe cristiana, o que proponen un particular ideal de bien, sino que se entiende una verdadera misión, propiamente definida como predicación de la divina Palabra por medio de la edición. [...] Como la predicación oral, también la escrita o impresa divulga la Palabra de Dios; multiplicándola, para hacerla llegar precisa doquier, incluso donde no puede arribar la palabra" (AE 12-13).

La misión paulina, anunciar a Cristo Maestro con los medios modernos de comunicación, es predicación que supone el "sacerdocio paulino" y requiere la estrecha colaboración del Discípulo, de la religiosa y del laico. La totalidad de la predicación paulina consta de "redacción-técnica-difusión", realizadas con la complementariedad del "sacerdocio ministerial" y del "sacerdocio de los fieles" valorizados en la comunicación.     (Sumario)

3.3. Recibir, acoger y dar

La predicación se da cuando coexisten el "santificarse" y el "santificar": la vida sobrenatural es fundamento de la misión paulina. "Cuando está presente el alma del apostolado, que es el espíritu de piedad, todo queda iluminado por la luz del Maestro Jesús: todo es movido por un corazón que busca a Dios y a las almas; todo es santificado; de todo se cosechan méritos; se vive en común alegría la vida religiosa" (UPS I, 22). El P. Alberione, sin posibilidad de equívoco, recuerda con claridad a los Paulinos de todos los tiempos: "Nuestro primer trabajo es la santificación, luego viene el apostolado" (Vad 681). Pero la santidad remite automáticamente al apostolado, como el amor a Dios remite al amor al prójimo: "Un alma es tan activa cuanto ora. Produce frutos de santidad cuanto cuida la oración; vale tanto cuanto vale su oración" (HM II, 2, 34). "El alma apóstol de la buena prensa lo es si está enamorada de Dios. [...] En segundo lugar, el alma apóstol es la que ama a los demás hombres. [...] En tercer lugar el alma apóstol es la que, recogiéndose en sí misma y examinando los varios apostolados posibles, elige el "Apostolado de la prensa"" (MI, 14 julio 1931; cfr Vad 946).

En síntesis: "Vivir de Dios y dar a Dios" (CISP 582). "Quien tiene poca fe, tiene poco celo. [...] Cuando, como acaeció a San Pablo, hay fe, todo —mente, voluntad, actividad, salud— todo converge en el Evangelio, en el apostolado" (RSp, 1952, p. 12).     (Sumario)

3.4. Identificarse vitalmente con Cristo

Para poder "enseñar" a las almas en el apostolado, el Paulino debe "ir a la escuela" de Cristo Maestro, pues para ser "apóstoles de la comunicación" es necesario ser "discípulos" de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida. El P. Alberione resume el "discipulado" en el proceso de "cristificación": "Es precisa una formación que nos lleve a vivir de Jesucristo: hasta que Cristo tome forma en vosotros (Gál 4,19), y con mayor razón cuando se debe ser forma para otros: haciéndoos modelos del rebaño (1Pt 5,3)" (DF, 1932, 37).

Inspirándose en San Pablo, el P. Alberione integra el sentido del "ya no vivo yo, vive en mí Cristo " (Gál 2,20) con el celo apostólico del "me hago todo para todos " (1Cor 9,22). A propósito del Apóstol, que "completa en su carne mortal lo que falta a las penalidades de Cristo" (Col 1,24), el P. Alberione se pregunta: "¿Qué puede faltar a la Pasión de Cristo? ¿Es insuficiente quizás su redención? No, al contrario, de suyo es colmada, sobreabundante. Pero falta la aplicación; y la aplicación lo es todo para nosotros, para los dos mil novecientos millones de hombres. ¡Que esta redención llegue! Ante este problema, todos los demás pasan a segundo término: salvarnos y salvar, es lo que importa" (UPS I, 79). La misión apostólica es "la aplicación" de la redención a todos los hombres trámite la comunicación. "El proceso de santificación es un proceso de cristificación: "hasta que Cristo tome forma en vosotros" (Gál 4,19). Así que seremos santos en la medida en que vivamos la vida de Jesucristo; o mejor, según la medida en que Jesucristo vive en nosotros: "El cristiano es otro Cristo"; y es lo que S. Pablo dice de sí: "Ya no vivo yo, vive en mí Cristo" (Gál 2,20)" (CISP 11).

El estricto vínculo entre santidad y apostolado es, por tanto, una divina lección del Maestro y, al mismo tiempo, el itinerario trazado al Paulino, como reafirma el P. Alberione: "Cuando Jesús dice: "Vuestro Maestro es uno solo" (Mt 23,8), significa que él no es sólo enseñante, sino verdadero y único Maestro, el Maestro perfecto, que precede con el ejemplo. Esta es la senda trazada para los Paulinos: ser siempre discípulos del Maestro; siempre vivir de él; siempre escucharle; siempre revelarlo. Con el Maestro y en dependencia de él, serán maestros de saber, de perfección, de vida" (Vad 226).  (Sumario)

3.5. Oración apostólica

Aplicando la espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida a las prácticas de piedad, el P. Alberione dice: "Nuestras prácticas de piedad son abundantes y todas necesarias, si bien en diverso grado. Están en proporción de la actividad apostólica. Deben tener un color paulino bien definido, pues preparan para la vida paulina" (CISP 163).

La disposición de máxima fe, expresada en la oración del "Pacto", mira al cumplimiento del amor a Dios y al prójimo en el apostolado. Todas las prácticas de piedad —meditación de la Palabra de Dios, celebración eucarística, examen de conciencia, vida sacramental, visita eucarística, retiro espiritual, ejercicios espirituales, primera semana del mes, rosario, via crucis etc.— hallan su "color paulino" en las explicaciones contenidas en el Libro de oraciones de la Familia Paulina: "Los artículos de las Constituciones son fríos y descarnados: necesitan un alma; y ésta se les ha dado con la composición de oraciones, coronitas, instrucciones, como tenemos en nuestro Libro de oraciones. Amarlas, rezarlas de corazón; poco a poco entra en el alma el espíritu de la Congregación", asegura el P. Alberione (UPS I, 47). En esta visión hay unidad profunda entre "santidad y apostolado", ahí está el "espíritu paulino" auténtico.

Con el fin de que se dé de modo natural esta corriente vital, también el Libro de oraciones debe renovarse, distinguiendo entre las formulaciones históricas (a conservar en edición crítica) y las preparadas para el uso, fruto de sucesivas actualizaciones, al modo como la Iglesia ha renovado y enriquecido las fórmulas litúrgicas.

Todas las prácticas deben mirar a "establecernos totalmente en Jesús Maestro Camino (voluntad), Verdad (mente), y Vida (sentimiento); más, han de conducirnos a la suprema altura de nuestra personalidad: yo que pienso en Jesucristo, amo en Jesucristo, quiero en Jesucristo; o Cristo que piensa en mí, ama en mí, quiere en mí" (UPS I, 187). Se trata de comprometer todas las potencias del alma en un desarrollo total de la persona, mirando también "al planteamiento social de sí mismos en el apostolado, o sea en el magisterio. Es decir, tender a situarse siempre más "in consortio veri Magistri" [en unión con el verdadero Maestro] para asumir claramente su forma y retransmitirla cada vez más precisa a los hombres" (UPS II, 12).

Parte importante de la transmisión del carisma está constituida por la predicación, que nunca debe ser ajena a la vida paulina concreta; al contrario —al igual que la formación— ha de estar implicada en las realidades apostólicas, de modo que tenga el color y el aflato provenientes de la experiencia vivida en el ejercicio de nuestra misión específica.  (Sumario)

3.6. Formación cristocéntrica

Aplicando la espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida a la totalidad de la formación, el P. Alberione sintetiza el camino trazado en el texto Donec formetur Christus in vobis: "Para una formación religiosa y clerical indican el rumbo las palabras de San Pablo: "Hasta que Cristo tome forma en vosotros" (Gál 4,19), "Ya no vivo yo, vive en mí Cristo" (Gál 2,20), [...] "Uno es vuestro Maestro, Cristo" [Mt 23,8]. Él es uno porque es a la vez Camino, Verdad y Vida; la formación será cumplida cuando se reproduzca la imagen y se calquen los rasgos constitutivos de Jesucristo, de modo que pueda decirse "el Paulino es un segundo Maestro". La formación unitaria comprende la vida humana, religiosa, clerical, apostólica, para presentarse como hombres perfectos en Cristo. Un maestro así formará hombres perfectos en Cristo Jesús. En la formación cristocéntrica el Paulino llegará a ser también él, con la debida proporción, camino, verdad y vida según el espíritu de las Constituciones; condición necesaria para la santificación y el apostolado" (UPS II, 191). Así pues, la perfecta formación resulta de la " fusión equilibrada de todos los elementos" (Ib.).     (Sumario)

3.7. Estar a la altura de los tiempos

Aplicando la espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida al estudio del Paulino, el P. Alberione tiene constantemente presente la finalidad apostólica. "El fin de nuestros estudios, además de la elevación personal, consiste en formar al religioso paulino y sacerdote y apóstol con el objeto de seguir su vocación según la describe el segundo artículo de las Constituciones. [...] Principio general: toda la formación debe disponerse y ordenarse, especialmente en lo tocante a los estudios, con vistas al apostolado propio de la Familia Paulina. Tal finalidad hay que tenerla presente desde la misma entrada en nuestro Instituto: tanto en las clases, como en los consejos, meditaciones y predicación; de modo que no se comunique una vida genérica, sino una doctrina, una piedad y una vida religiosa eminentemente paulina" (UPS II, 193).

El P. Alberione insiste: "Los estudios tienen una finalidad, mejor, una doble finalidad: perfeccionar el don natural, la inteligencia; y prepararse a cumplir la misión encargada por Dios. Se deberá enseñar con la voz, el papel, la película, la pantalla, la imagen, etc. Hay que saber lo que debe comunicarse, conocer el modo y los medios de darlo: la lengua, la técnica, etc. [...] La técnica para el Paulino equivale a la lengua del orador y del maestro" (UPS II, 169). No se trata, pues, de estudiar sólo los "contenidos", sino también de aprender los "lenguajes de los medios di comunicación" que sirven para la predicación paulina. El P. Alberione especifica este su pensamiento advirtiendo: "No basta poseer una ciencia mediocre; se requiere una ciencia más alta, a la cual añadir el estudio de una suma habilidad en exponerla claramente a todos" (Vad 1063). E insiste: "Nuestro apostolado exige primero la ciencia común y luego la ciencia de los medios de comunicación" (Vad 1287).

Es nuestra característica de "Instituto docente", a ejemplo de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida, la que requiere del estudio del Paulino tanto la riqueza de los contenidos cuanto la capacidad de exponerlos con los lenguajes de los medios de comunicación.     (Sumario)

3.8. Apostolado es amor al prójimo en Dios

Aplicando la espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida al apostolado paulino, el P. Alberione es consciente de realizar una forma nueva de "amor al prójimo". "En el fondo está siempre el amor a Dios y el amor al prójimo, la observancia de los dos preceptos fundamentales del cristianismo. Pero la manifestación externa es diversa" (Vad 374). Así pues, "el apostolado sea ejercicio de la caridad. El apostolado que ejercéis es una obra de misericordia" (Ib., 999). La comunicación apostólica es la versión moderna del amor al prójimo: de hecho, "en el ejercicio del apostolado se compendian, puede decirse, las siete obras de misericordia espiritual" (Ib., 1010).

En el origen del apostolado paulino hay una alta visión teológica: "El Padre Celeste ab æterno es el Editor del Hijo [...]. El Hijo Divino, Editor del Evangelio [...]. El Espíritu Santo es el Autor y Editor de la Sagrada Escritura [...]. María es la Editora del Verbo humanizado. [...] Edición y Editora: la Iglesia [...]. Rindamos homenaje a San Pablo, el escritor más abundante del Nuevo Testamento" (Ib., *919). En este cuadro, el apóstol tiene en Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida el modelo, a partir de su abajamiento: "Adaptarse: ¿qué hizo Jesús para ganarse las almas? Vino a la tierra, sufrió, murió. [...] Es preciso acercarse a ellas, saber captarlas, hacer como hizo el Hijo de Dios. Él es el Maestro, el Modelo" (Ib., 344). La dinámica de la "cruz" constituye parte fecunda del apostolado paulino.

Cristo Maestro es además el contenido del apostolado paulino: "Mantengamos el principio general de deber dar a Jesucristo Camino, Verdad y Vida, tal como él es: todo. Él es la Verdad: dar, pues, la doctrina clara; él es el Camino: dar, pues, al mundo las virtudes, o sea enseñar la imitación de Cristo; él es la Vida: y la vida se recaba de él, de los Sacramentos. [...] ¿Nos preocupamos verdaderamente de seguir lo que se nos ha dicho: dar juntamente doctrina, moral y culto?" (Ib., 1011). Sin embargo, salvada la prioridad del Evangelio, el P. Alberione amplía los contenidos del apostolado: "Dar en primer lugar la doctrina que salva. Empapar de Evangelio todo el pensamiento y el saber humano. No hablar sólo de religión, sino de todo hablar cristianamente" (AD 87).

Este punto es irrenunciable para la eficacia de nuestra actividad apostólica, la cual —sobre todo en lo concerniente a los contenidos— va conectada a la capacidad personal de meditar los caminos, las verdades y la vida de Cristo Maestro ayer, pero también hoy y mañana, tal como se nos presentan en las situaciones y necesidades de la gente.

El apostolado paulino se propone como objetivo desempeñar, del modo más eficaz y actual, la misión universal encargada por Cristo a su Iglesia: predicar el Evangelio a toda criatura. "La prensa, el cine, la radio, la televisión constituyen hoy las más urgentes, rápidas y eficaces formas del apostolado católico. Tal vez los tiempos nos reserven otros medios mejores. Pero hoy parece que el corazón del apóstol no pueda desear nada mejor para dar a Dios a las almas y las almas a Dios. [...] Cuando estos medios del progreso sirven a la evangelización reciben una consagración, quedan elevados a la máxima dignidad. La oficina del escritor, el local de la técnica, la librería se vuelven iglesia y púlpito. Quien obra con esos medios se eleva a la dignidad de apóstol, si lo hace con manos inocentes y puro corazón [Sal 24,4], comunica al medio ordinario un poder sobrenatural, contribuyendo a la iluminación y a una acción en profundidad por el aflato divino que le acompaña" (UPS I, 313; 316).

Esta visión "apostólica" de la misión le permite a ésta no decaer nunca ni en mero activismo ni en venal comercio.     (Sumario)

3.9. Unirse y organizarse para los apostolados

La espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida inspira también la pobreza en su significado más amplio: no sólo la economía y los medios materiales al servicio de la misión, sino también todas las fuerzas y recursos de la persona consagrada: "el árbol y sus frutos".

Se trata de poner a disposición de Dios y de los hermanos los dones personales, los valores de la vida consagrada, los recursos materiales, el proceso organizativo, la vida comunitaria. "Para muchos clérigos regulares, y también para nosotros, la vida comunitaria nació del apostolado y en vista del apostolado. Este carácter de sociedad supeditada a un fin, comprende ciertamente el bien de los miembros; pero a la vez la misma observancia de la vida conventual adopta una organización que tiene cuenta de esto: estamos al servicio de almas, somos religiosos-apóstoles; dar cuanto se ha adquirido, a ejemplo del Maestro Divino" (UPS I, 285)

Una "sociedad de apóstoles" es "un organismo, no un mecanismo" (Ib., 284) en el sentido de una estricta colaboración y unidad: "¿Qué significa la vida común? —se pregunta el P. Alberione—. Significa unidad de pensamiento, unidad de obras, la misma orientación en el hablar, unidad en los sentimientos, unidad en el fin. Todos deben contribuir al fin principal y al fin secundario: la santificación personal y el apostolado" (Vad 540). Obviamente el P. Alberione usa la terminología de los dos fines, en vigor antes del Vaticano II. Aplicando a nuestro caso, "el apostolado paulino exige un fuerte grupo de redactores, técnicos, propagandistas. Todos deben concordarse como hacen los artistas que ejecutan una hermosa obra. ¡Cuántas voluntades y energías disgregadas, desorganizadas, se agotan en meros deseos, en intentonas, en desilusiones! Es necesario que todos juntos preparemos el pan del espíritu y de la verdad" (UPS I, 288).

En tal contexto, el servicio de la autoridad tiene el cometido de construir una parte del "Cuerpo místico": "En cada Congregación religiosa y en cada Comunidad hay una familia de Dios. Los Superiores deben ser padres y madres, no jefes de una empresa; los inferiores no son empleados sino hijos. Este principio determina las relaciones recíprocas" (UPS IV, 216). A ello contribuye la figura del Divino Maestro: "...En la Familia Paulina el gobierno se funda en Cristo Maestro Camino, Verdad y Vida: por eso domina el nombre de "maestro" y no el de superior. El maestro hace como Jesús, que vino a servir: suministrar la verdad, llevar las almas por los caminos de Dios, comunicar la gracia" (Vad 508). El peligro más temido por el P. Alberione son las divisiones: "Las divisiones internas en un Instituto conducen a las más graves consecuencias: divisiones de pensamiento, de orientación, de carácter, de doctrina, de obras, etc. Destruyen en la base y en la vida el espíritu del Instituto. La unión es un bien tal que por él hay que sacrificar bienes y puntos de vista particulares". Por eso "caridad en la obediencia y obediencia en la caridad" (UPS I, 291).     (Sumario)

3.10. Jesús Obrero: el trabajo material y espiritual

Una particular aplicación de Cristo Maestro la realiza el P. Alberione al delinear una "teología del trabajo", tras haber meditado por mucho tiempo "el gran misterio de la vida laboriosa de Jesús en Nazaret. Un Dios que redime el mundo con las virtudes domésticas y con un duro trabajo hasta la edad de treinta años" (AD 127). Refiriendo este aspecto a la vida paulina, el P. Alberione lo traduce así: "El trabajo del Paulino (Sacerdote y Discípulo) tiene una característica: Jesús-Obrero trabajando producía pobres cosas; San Pablo producía lonas; en cambio el Paulino ejerce un apostolado directo, dando con el trabajo la verdad, cumpliendo un oficio de predicación que es misión y está aprobado por la Iglesia" (UPS I, 457).

También la continua tensión a la "perfecta caridad" en la vida consagrada es trabajo. Explicando los votos religiosos, el P. Alberione escribe: "La vida religiosa es el gobierno y la sobrenaturalización de las tres concupiscencias, puestas al servicio de Dios, de la santidad y del apostolado. [...] El religioso mediante los tres votos transforma la pasión en virtud y en fuerza de apostolado; es el secreto de la felicidad eterna" (Vad 423; 424). (Sumario)

3.11. Seguimiento, organización y estilo pastoral

El seguimiento de Cristo Maestro inspira también la necesidad de la organización en el apostolado paulino. "Hemos de dar gran importancia a las organizaciones. ¡Claro que sí! Organizar el bien. Las organizaciones tienen gran fuerza. Cada uno puede ser santo, pero estando solo será una ramita. Si en cambio se juntan muchos ramos, entonces se constituye una fuerza. En nuestros tiempos, uno solo se deja comer. Hay que tener siempre presente el reforzarse con la unión. Esto vale para la prensa como para el cine; vale para todas las fuerzas católicas" (Vad 1196). Sin embargo, la organización debe estar siempre unida a una visión sobrenatural: "Habrá de usarse siempre cuidado y vigilancia para que el apostolado se mantenga a la altura pastoral que vemos en las Cartas de San Pablo. El amor a Jesucristo y a las almas nos hará distinguir y separar bien lo que es apostolado de lo que es industria y comercio. El criterio máximo para juzgar las cosas es siempre el espíritu, aunque sean cuatro las partes: moral, intelectual, apostolado y pobreza" (CISP 59).

La organización apostólica inspirada en Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida, cultiva como metodología la pastoralidad. Los destinatarios de la misión paulina tienen primacía indiscutida en el proceso de evangelización: "Conocer las almas, conocer las necesidades, estudiar las tendencias, ver por dónde pueden abordarse las almas, cómo multiplicar el bien, qué organizaciones se requieren. Todo esto es la parte práctica que para vosotros constituye la parte pastoral. ¡Todo ha de ser proporcionado!" (Vad 1200). Y añade: "Nuestro apostolado se funda en Jesucristo. Jesús Maestro iba "caminando de pueblo en pueblo y de aldea en aldea, proclamando la buena noticia del reinado de Dios" [Lc 8,1]. Su palabra era sencilla, clara, incluso cuando enseñaba doctrinas elevadas. Amoldaba su enseñanza a las necesidades de cada auditorio. Nota el Evangelio [cfr Jn 2,25] que Jesús conocía lo que el hombre llevaba dentro. Se adaptaba a los pescadores, pastores, galileos, judíos, fariseos, discípulos y a los adversarios. Y quiso que sus apóstoles hicieran lo mismo " (UPS IV, 140).

Las preocupaciones del P. Alberione por definir e infundir un "espíritu paulino", por caracterizar con un "color" específico todos los aspectos del propio carisma, miran todas ellas a reafirmar la unidad inescindible de "santidad y apostolado". Tal unidad no admite la ausencia de uno de los dos elementos constitutivos, así como no es posible separar el amor a Dios del amor al prójimo. Esta preocupación de "integralidad" la encontramos presente de forma negativa con la continua puesta en guardia frente a la tentación de adoptar otras espiritualidades: "No muchos libros de espiritualidad, y tampoco ir a la búsqueda de escuelas de espiritualidad, pues una es la espiritualidad: vivir en Cristo Jesús, Camino, Verdad Vida" (Vad 596). La espiritualidad del Paulino comunicador en la enseñanza del P. Alberione es "integral", "total", "equilibrada", "completa", como resulta de la lectura combinada de los dos libros Donec formetur Christus in vobis y Apostolato Stampa. Toda acentuación unilateral sobre la sola santidad (espiritualismo) o sobre la exasperación en el trabajo (activismo) es contraria al ejemplo y la enseñanza del P. Alberione, fundados ambos en el equilibrio de la espiritualidad misionera de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida.     (Sumario)

Sigue en la parte 4°

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