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JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE
La espiritualidad del Paulino comunicador

Actas del Seminario internacional sobre "Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

Documento del Gobierno General
a conclusión del Seminario Internacional
sobre "Jesús, el Maestro"

 

4. CRISTO MAESTRO, ESPIRITUALIDAD
PARA LA COMUNICACIÓN GLOBAL MULTIMEDIAL

"Pobre de mí si no anunciara el Evangelio" (1Cor 9,16)

4.1. Los desafíos apostólicos del nuevo milenio

Al finalizar un siglo y ya en el umbral del tercer milenio, los Paulinos hacen memoria de la noche entre el 31 diciembre de 1900 y el 1 enero de 1901 como experiencia determinante para la vida y las fundaciones del P. Alberione.

Él, como otros fundadores, bajo la inspiración del Espíritu Santo, guiado por hombres de Dios y con la aprobación de la Iglesia, ha enriquecido la vida cristiana con un carisma particular. Este carisma funde un doble aspecto: una espiritualidad nueva y un nuevo empuje apostólico. La espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida, el P. Alberione la ha vivido y elaborado para el apostolado de la comunicación. Los Paulinos, en el compromiso de una fidelidad creativa, tienen el deber de comprender a fondo, vivir y adaptar a las varias épocas históricas tal espiritualidad recibida del Fundador.

Sobre una fidelidad que conoce y vive cuanto el P. Alberione ha indicado, debe injertarse una obra de adaptación continua a las necesidades de la Iglesia, de la sociedad y de la comunicación de hoy. El dinamismo paulino que se "lanza adelante" [cfr Flp 3,14], bajo la luz del Espíritu Santo, se vale de los instrumentos adecuados, siguiendo las indicaciones presentes en el pensamiento y obras del Fundador, así como en la inculturación que tiene en cuenta los signos de los tiempos, rastreados en la historia en la que los Paulinos están llamados a vivir.     (Sumario)

4.2. Ayudar a los hombres de hoy

Resumida en sus formulaciones esenciales, la espiritualidad misionera de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida puede describirse así:

a) El Paulino debe asimilar en sí y dar en el apostolado la integralidad de Cristo: Maestro de la doctrina, de la moral y del culto a Dios.

b) El Paulino actúa un proceso de cristificación en la integralidad de su personalidad: mente, voluntad y corazón.

c) El Paulino, pensando, queriendo y amando como Cristo, comunica mediante su apostolado la totalidad de Cristo a la integralidad de la persona de los destinatarios: dar todo el misterio cristiano y hablar de todo lo humano cristianamente.

d) El Paulino supedita todos los aspectos de su vida personal y comunitaria a la realización de la única obra merecedora: santificarse integralmente para salvar a todos los destinatarios (amor a Dios y amor al prójimo en la caridad de la comunicación). La espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida no se agota en la piedad, sino que abarca todo el estilo de vida de los Paulinos.

El estudio documentado, que encuadra la espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida en el contexto de la vida personal del P. Alberione, de la Iglesia y de la sociedad a caballo entre 1800 y 1900, puede darnos la medida exacta de la originalidad y eficacia de la síntesis alberoniana para aquellos tiempos. Se trata, en efecto, de una elaboración capaz de captar y hacer fructificar los fermentos de novedad que reaccionaron ante una situación de inmovilismo sacudido por movimientos innovadores extremados. Observando la espiritualidad misionera vivenciada por el P. Alberione en conexión con el apostolado de la comunicación, puede medirse la vitalidad de quien la asimila y organiza, movido por el amor de Dios, pero también por el amor a las almas de "hoy". El P. Alberione, mediante el título cristológico del Maestro Camino-Verdad-Vida, buscó hacer encontradiza la fe de siempre con los hombres de su tiempo, usando los medios modernos de comunicación. Se trata de una revolución de mentalidad y de método pastorales. La perspectiva del nuevo siglo instiló en el P. Alberione una fe que toma en serio las "revoluciones silenciosas" de la historia.

La fidelidad creativa de los Paulinos, al comienzo de un nuevo siglo y de un nuevo milenio, debería asemejarse al espíritu apostólico del P. Alberione: "Nosotros hemos de seguir encaminando las almas al cielo; pero no a las que vivieron hace diez siglos, sino a las que viven hoy. Hemos de tomar al mundo y a los hombres como son hoy, para hacer el bien hoy" (ATP 147). La fidelidad no es fundamentalismo: repetirlo todo de modo idéntico en cada época. El carisma paulino es dinámico, pues está injertado en el dinamismo de la comunicación que remite a la sociedad y a la Iglesia.    (Sumario)

4.3. Pastoralidad creativa, en el espíritu del Concilio Vaticano II

Toda reelaboración de la herencia recibida del P. Alberione debe inspirarse en su mismo espíritu: ser santos para poder evangelizar eficazmente. La necesidad de sanar la fractura entre "religión y sociedad", entre "fe y cultura", no es sólo el contexto de la intuición del P. Alberione, sino que ha sido también el motivo inspirador del Concilio Vaticano II y de la obra de la Iglesia posconciliar.

El Concilio Vaticano II elaboró una síntesis integral de la propuesta cristiana, valorizando y poniendo en conexión la Palabra de Dios, la catequesis, la moral, la liturgia, la pastoral, etc. Fue un intento de poder ofrecer la totalidad de la fe al hombre moderno, modelado en su mente-voluntad-corazón por un particular contexto social. Con las debidas proporciones, puede decirse que el Vaticano II ha comprometido a toda la Iglesia en la obra de "integralidad" que el P. Alberione intuyó con la espiritualidad de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida, adecuada para los apostolados de la Familia Paulina.

Las reflexiones del P. Alberione durante los trabajos conciliares, y después, prueban esta sintonía de mentalidad y de método apostólico. El regocijo del P. Alberione por el decreto Inter mirífica, que aprueba el apostolado paulino de la comunicación, se extiende también a toda la obra del Vaticano II: un Concilio "pastoral". "En el Concilio ecuménico Vaticano II, la palabra que más resonaba bajo las bóvedas de la Basílica de San Pedro, era ésta: "pastoral, pastoral", o sea, llegar a la gente, salvar a los hombres e inventar nuevos medios para ello" (Vad 1202).    (Sumario)

4.4. Hacia síntesis cada vez más ricas

El proyecto de santificación y de evangelización del Paulino de hoy hay que elaborarlo asumiendo la totalidad del Vaticano II. En el cuadro global indicado por el Concilio para toda la Iglesia, deben reconsiderarse el dogma, la moral, el culto y la visión cristiana de todo lo humano. A treinta años de la clausura del Vaticano II, la obra de fidelidad creativa de los Paulinos ha de tener también en cuenta otros documentos normativos publicados después del Concilio, concernientes en particular a la fe, la catequesis, la liturgia, la moral, la pastoral, la comunicación.

Los resultados de la exégesis y de la teología actual, sobre todo los referidos a Cristo Maestro y a la definición Camino-Verdad-Vida, hay que tomarlos en cuenta y asumirlos, para poder dotar a la espiritualidad paulina de los contenidos y método adecuados. La "totalidad" de Cristo, de la persona y de los medios de hoy, debe reconsiderarse con la riqueza de las enseñanzas conciliares y del Magisterio posconciliar. Las grandes líneas trazadas por los Capítulos generales, en fidelidad al Fundador y a la Iglesia de hoy, tienen presente la integralidad del P. Alberione en el cuadro global de las nuevas síntesis conciliares y posconciliares.    (Sumario)

4.5. El Evangelio inculturado

El título cristológico adoptado y propuesto por el P. Alberione, fue presentado por León XIII, si bien no literalmente, como respuesta a las necesidades de la persona y de los grupos al comienzo del siglo XX. La clave de lectura de Cristo Maestro Camino-Verdad-Vida ¿será adecuada para las exigencias de las sociedades del tercer milenio? No es fácil una respuesta que tenga en cuenta la complejidad de las sociedades actuales. Si bien a grandes líneas puede decirse que también hoy la persona y las sociedades van a la búsqueda del camino-verdad-vida, es necesario ser prudentes y no concluir fácilmente que en definitiva se trata de una demanda religiosa. El ejemplo del P. Alberione y la enseñanza del Vaticano II nos dicen que la evangelización non consiste sólo en proponer una experiencia de fe segura en sus contenidos, sino también en formular tal propuesta de modo comprensible. Para que nuestros contemporáneos puedan creer libremente, es preciso que la evangelización penetre en las varias culturas, mediante el proceso de la inculturación.

La historia reciente de la evangelización, en grados diversos según los varios continentes, asumió en un primer tiempo la forma de la catolicidad, entendida como "uniformidad". En un segundo período la propuesta de fe pasó a través de la "traducción" a los lenguajes locales de una uniformidad doctrinal proveniente del exterior. Hoy se asiste a numerosos intentos de una "inculturación" que trata de hacer expresar la fe a las culturas locales: unidad en la pluralidad.

Las indicaciones de la exhortación apostólica de Pablo VI Evangelii nuntiandi (8 dic. 1975) y de la encíclica de Juan Pablo II Redemptoris missio (7 dic. 1990) empujan a la Iglesia a promover una inculturación de la fe que tenga cuenta de las culturas locales.

Participando en el proceso de inculturación en las varias naciones y promoviéndolo donde aún no está desarrollado, los Paulinos ejercen una fidelidad creativa en la línea del Fundador, intentando poner en contacto "todo el Cristo", según lo expresó el Vaticano II, con "todo el hombre" de las varias culturas, donde se halla presente la Sociedad de S. Pablo.

Inculturar la espiritualidad paulina en el proceso comunicacional exige hacer de ella parte viva y consciente de la cultura de la comunicación, que está en continuo desarrollo, siempre lanzada adelante. Puede decirse que la inculturación —como la formación permanente— es una componente de la "conversión continua" y por tanto de la renovada entrega de nosotros mismos al Señor en actitud de fe profunda. Formación inicial y continua, misión y espiritualidad concurren en esta ascesis necesariamente para hacer síntesis vital.    (Sumario)

4.6. Apertura constante en el campo comunicacional

El elemento más visible que imprime dinamismo a la fidelidad creativa de los Paulinos es la comunicación, elemento perenne del carisma recibido del P. Alberione. Durante su vida, el Fundador dio ejemplo de una apertura constante a los nuevos medios de comunicación. En efecto, progresivamente adoptó para la evangelización la prensa, el cine, la radio, la televisión, los discos, dejando por consigna a los Paulinos el servirse en todo tiempo "de los medios más rápidos y eficaces". La historia de la Sociedad de San Pablo tras la muerte del P. Alberione (1971) registra una continuidad en los medios adoptados los años precedentes, con una acentuación en la producción editorial de libros y revistas. El uso apostólico de los medios audiovisuales es inferior respecto a la prensa.

En un creciendo a escala mundial, la comunicación a partir de los años 80 ha sufrido una serie de profundas transformaciones, con incidencia no sólo en los medios de comunicación sino en el uso social de los mismos. Gracias sobre todo a la informática, la telemática, la multimedialidad y la realidad virtual, hoy la comunicación se ha transformado en una verdadera "cultura" y "civilización". El fenómeno comunicativo es tan rico de expresiones y de componentes, que incide en todos los aspectos de la vida individual y social: las innumerables actividades prácticas y las ciencias de la comunicación muestran con evidencia que la comunicación de hoy, y mas aún la del futuro, no es sólo el conjunto de las tecnologías de que están compuestos los medios.

Los cambios radicales de la comunicación no pueden dejar indiferentes a los Paulinos, ni en sus actividades apostólicas ni en la espiritualidad que fundamenta la misión. La fidelidad creativa no se agota con ver en el ordenador una "nueva máquina" comunicativa que es preciso adoptar para una mejora del apostolado. El ordenador es sólo la punta emergente del iceberg de la tecnología-comunicación como cultura.

Con todo el Pueblo de Dios, y siguiendo el talante del P. Alberione, expresado en el voto de fidelidad al Papa, los Paulinos están invitados a considerar atentamente los documentos del Magisterio posconciliar acerca de la comunicación. En particular merecen meditarse los siguientes: Communio et progressio (23 mayo 1971), Orientaciones para la formación de los futuros sacerdotes para el uso de los instrumentos de la comunicación social (19 marzo 1986), Aetatis novae (22 febrero 1992). Particular atención hay que dar a otros dos documentos:

— la encíclica Redemptoris missio (7 dic. 1990), fundamental para el carisma paulino. En ella se dice: "El empeño en los mass media no tiene sólo la finalidad de multiplicar el anuncio; se trata de algo más hondo, pues la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte del influjo de esos medios. No basta, por tanto, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que es necesario integrar el mensaje mismo en la "nueva cultura" creada por la comunicación moderna. Es un problema complejo, pues esta cultura nace, antes que de los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar con nuevos lenguajes, nuevas técnicas y nuevas actitudes psicológicas" (n. 37c);

— asimismo la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Africa (14 sept. 1995) reafirma el mismo rumbo: "En nuestros días —dice en el n. 71— los mass media constituyen no sólo un mundo, sino una cultura y una civilización. Y precisamente a este mundo es al que la Iglesia está enviada para llevar la Buena Nueva de la salvación. Los heraldos del Evangelio deben penetrar en él y dejarse empapar en dicha nueva civilización y cultura, con el fin de saber luego servirse de ella oportunamente".

Las descripciones del Magisterio comparten el diagnóstico de las ciencias y de la praxis de la comunicación: ésta es "una cultura" y "una civilización". La evangelización no puede contentarse con usar la comunicación de forma "instrumental", o sea como simples "medios" para difundir el mensaje cristiano, sino que debe recurrir al proceso de la inculturación de la fe en la comunicación.    (Sumario)

4.7. Cristo Maestro y Comunicador

El empeño de "inculturar la fe en la comunicación" atañe a toda la Iglesia y cabe enumerar reflexiones e iniciativas ya logradas. Pero las orientaciones del Magisterio deberían interesarnos de modo particular a nosotros los Paulinos, si queremos seguir siendo en la Iglesia, a ejemplo del P. Alberione, entre los pioneros que evangelizan en la comunicación. No se trata, claro está, de abandonar las actividades en acto, efectuando una brusca reconversión a un hipotético "nuevo apostolado". Tampoco es suficiente añadir una nueva gama de productos que se sirvan de las nuevas tecnologías. La comunicación como "cultura" influye en las "cuatro ruedas" del carro paulino. Por tanto, aun insistiendo en valorizar cuanto está ya realizándose, se requiere la sensatez evangélica de "echar el vino nuevo en odres nuevos" (cfr Mt 9,17), considerando seriamente el fenómeno de la comunicación actual y sus consecuencias en la persona, la sociedad, la Iglesia y el carisma paulino.

Entre los cambios presentes en la cultura instaurada por la comunicación está la figura del maestro y el estilo de la relación pedagógica. Las posibilidades ofrecidas por la informática, la telemática y la multimedialidad originan de hecho un desplazamiento fundamental en el proceso de comunicación: el motor de ésta ya no es el que envía el mensaje, sino el usuario mismo. Gracias a la fusión de informática, telecomunicaciones y mass media, la comunicación se personaliza y cada operador puede elegir los contenidos y el modo de recibirlos.

En semejante contexto comunicativo es cada vez más difícil conservar la idea de "maestro" como quien tiene las llaves del saber, en un proceso de dirección única. La existencia de enormes bancos de datos crea una situación de abundancia y pluralismo que vuelve difícil la pretensión de quien quisiera ser el detentor de un saber único.

La santidad y el apostolado de los Paulinos piden la reconsideración de la espiritualidad de Cristo Maestro en la perspectiva del "testimonio": "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan...; o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio" (EN 41). La categoría bíblica del "testigo" puede ser una interpretación en clave comunicativa del título de "maestro".

Al lado y muy cerca del "testigo", encontramos la figura del "profeta" —claramente bíblica—, es decir de quien se presenta como el intérprete o portavoz autorizado del Dios transcendente y absoluto, proponiéndose en actitud de servicio como guía espiritual y carismática de la comunidad, para sacudir la conciencia y ejercer, por tanto, como "líder de opinión", inspirador o experto religioso.

Se han hecho también esfuerzos para delinear una teología de Cristo "comunicador", interesantes para una eventual reexpresión del "maestro". Sin embargo, conviene guardarse de propuestas demasiado especulativas, que podrían conducir sólo a la sustitución de unos títulos cristológicos con otros en una perspectiva ejemplarista, descuidando el fenómeno humano de la comunicación.

Puesto que en la visión del P. Alberione "el Paulino es un segundo maestro" modelado en Cristo Maestro, todo intento de una nueva reexpresión cristológica es al mismo tiempo un deseo de trazar un perfil actualizado del Paulino, "santo y santificador" hoy.    (Sumario)

4.8. Comunicación ampliada e interactiva

Examinando algunas características de la comunicación instaurada con las nuevas tecnologías, podemos referirlas al trinomio cristológico Camino-Verdad-Vida.

La "verdad" que en la comunicación anterior solía identificarse en la cerca de un "texto" o de un "discurso", en la comunicación informática se confía a la apertura del hipertexto, o sea a un conjunto de textos correlativos entre ellos, provenientes incluso de varios medios (audiovisuales). La verdad del hipertexto está supeditada al trazado de un recorrido por textos sucesivos, más que a la importancia de un texto separado y aislado de los otros. Un hipertexto es un texto potencialmente infinito.

El estilo de la comunicación hipertextual abre nuevos horizontes a la búsqueda de la verdad, incluso en el campo de la fe. El inagotable tesoro de la revelación en la persona de Cristo está en consonancia con la exigencia de no "encadenar" la Palabra de Dios en fórmulas fijas (cfr 2Tim 2,9); el insondable misterio de Dios se deja también captar en la continua búsqueda de profundización.

El "camino" del proceso comunicativo en la época de los mass media es de dirección única; la pasividad del receptor queda sólo parcialmente modificada por alguna posibilidad de respuesta al emisor. En el "camino" comunicativo de las nuevas tecnologías se va hacia una progresiva interactividad. El receptor es también autor de su comunicación, en un diálogo efectuado en tiempo real. La comunicación interactiva, a su vez, concierta con el recorrido de búsqueda y con la participación del creyente, que de este modo tiene acceso a conocimientos, modelos de comportamiento y proyectos de vida donde elegir. La fe se dirige a la libertad de la persona.

El comunicador auténtico pasa a ser un guía en el camino de la historia, un inspirador incluso para quienes actúan en el ámbito político-cultural, con el fin de orientarlo todo hacia la construcción del Reino de Dios, allende cualquier forma de historicismo cerrado y miope.

La "vida" posible en la comunicación massmedial afecta a la exigencia de información, cultura, diversión de la persona y de los grupos, si bien sólo en el área audiovisual. La "vida" posibilitada por las nuevas tecnologías comunicativas se dirige a la totalidad de los sentidos de la persona: es multimedial. Bien pronto la experiencia de la realidad virtual será una inmersión global de la persona en un mundo ideal o hipotético, existente sólo en la memoria de un programa informático.

La comunicación multimedial —superada toda ambigüedad de alienación en lo irreal y en la despersonalización— puede favorecer la totalidad de la experiencia religiosa, sobre todo involucrando la integralidad de los sentidos y manteniendo abierto el deseo de la persona y de los grupos hacia lo inmaterial, lo imaginario, allende la realidad sensible, hacia mayores posibilidades de percepción y de expresión de lo espiritual.

La nueva comunicación no será obstáculo a Cristo Camino-Verdad-Vida para la totalidad de la persona —mente-corazón-voluntad—; pero sí se exigirá una cualidad de fe —así como de creatividad, y hasta de fantasía y poesía—, que no sea sólo la de la época de los mass media. En la comunicación global y multimedial que pide a los Paulinos una espiritualidad misionera adecuada, se da otra experiencia y expresividad de la verdad, del camino y de la vida.    (Sumario)

Sigue en la parte 5°

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